Un informe revela que el sector del aceite de oliva en Francia está plagado de engaños y fraudes
Controles recientes realizados en Francia han puesto de manifiesto problemas generalizados relacionados con aceites de oliva falsamente etiquetados.
A pesar de los controles europeos más estrictos, el sector del aceite de oliva en Francia sigue plagado de engaños y fraudes.
En su informe publicado esta semana, la Dirección General de Competencia, Consumo y Represión del Fraude (DGCCRF) de Francia ha sacado a la luz diversas prácticas comerciales engañosas, al tiempo que ha advertido a los consumidores de que deben estar más atentos a la hora de comprar aceite de oliva.
Tras visitar 348 establecimientos el año pasado, los investigadores identificaron varios motivos de preocupación en relación con la calidad, el etiquetado y la tergiversación de los aceites de oliva vendidos en Francia.
Francia importa más aceite de oliva del que produce, pero el fraude era frecuente tanto en los productos importados como en los nacionales.
El informe reveló que, en muchos casos, no había indicación de procedencia en las etiquetas; el país de origen obligatorio no figuraba en el 8 % de los aceites de oliva analizados.
La agencia encontró etiquetas que no estaban en francés, eran incompletas o directamente falsas. Muchas etiquetas inducen a error a los consumidores, haciéndoles creer que el aceite se produjo en Francia cuando no era así, o indicaban una Denominación de Origen Protegida (DOP) o una Appellation d’Origine Contrôlée (AOC) de forma indiscriminada.
Solo ocho regiones de Francia gozan de la Denominación de Origen Protegida (DOP), que garantiza el origen geográfico y unas condiciones de producción reconocidas. Los investigadores encontraron etiquetas que indicaban falsamente la DOP y la AOC cuando, de hecho, a los aceites no se les había concedido dicha distinción.
Otras afirmaciones inadmisibles que figuraban en los envases incluían declaraciones como: «rico en omega 3», «sin colesterol» y «rico en antioxidantes».
También se plantearon dudas sobre las fechas de consumo preferente de los productos, ya que los productores no pudieron proporcionar registros adecuados (Date Limite d’Utilisation Optimale, o DLUO) que justificaran las fechas que figuraban en las etiquetas.
De las 143 muestras analizadas químicamente por los Laboratorios de Servicios Comunes (SCL) de Marsella:
- el 30 % no se ajustaba a las normas de la UE
- el 22 % tuvo que ser objeto de una investigación debido a defectos o incoherencias en las descripciones de los productos
- el 43 % no superó las pruebas de sabor para la categoría indicada
La DDCRF encontró envases etiquetados como «tomates secos en aceite de oliva», pero al examinarlos se comprobó que contenían aceite de girasol.
La DDCRF aconsejó a los consumidores de aceite de oliva que se mantuvieran alerta, que se mostraran escépticos ante los aceites de oliva más baratos y que se pusieran en contacto con ellos en caso de que encontraran un aceite de oliva «sospechoso».