Reunión de alto nivel para abordar los bajos precios del aceite de oliva y la fragmentación del sector
Aunque siguen esperando que las medidas de almacenamiento privado de la UE les proporcionen un respiro temporal frente a los bajos precios, las partes interesadas se reunirán el 20 de mayo para estudiar cambios con repercusiones a más largo plazo.

La reducción del elevado nivel de fragmentación del sector de la producción de aceite de oliva en España será un tema prioritario en una reunión que se celebrará el próximo mes entre representantes del Gobierno y del sector.
Aunque siguen esperando un respiro temporal de los bajos precios gracias a las medidas de almacenamiento privado de la UE, las partes interesadas se reunirán el 20 de mayo para estudiar cambios con repercusiones a más largo plazo.
La situación a la que se enfrentan es de precios históricamente bajos —el precio en origen del aceite de oliva virgen extra cayó esta semana a 1,98 € (2,94 $) por kg, según el sistema de información Poolred— y un sector agrícola muy disperso.
Según el diario nacional El País, el sector agroalimentario es el mayor empleador de España, pero su excesiva fragmentación le resta gran parte de la influencia que podría tener. De las cerca de 5.000 empresas rurales de Andalucía, más del 80 % emplea a menos de nueve personas.
Y el problema es aún mayor en el sector del aceite de oliva, donde hay 800 entidades dedicadas a la producción y solo 4 o 5 grandes grupos de distribución que mueven el mayor suministro de aceite de oliva del mundo. El Gobierno regional de Andalucía reforzó el año pasado los incentivos económicos para que las empresas agrícolas se integraran, pero solo 50 acabaron haciéndolo.
Hojiblanca sí siguió el camino de la integración y el grupo cuenta ahora con 120 cooperativas en Andalucía, 91 de ellas dedicadas al aceite de oliva. El director general de Hojiblanca, Antonio Luque, declaró a El País que hace unos años pocos habrían predicho la concentración que se ha producido desde entonces en el sistema bancario español. La agricultura necesitaba seguir el mismo camino.
«Necesitamos grupos con las dimensiones necesarias para que sus operaciones sean rentables y para ejercer influencia en el mercado», afirmó.
A principios de esta semana, Eduardo Tamarit, secretario general del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (MARM), señaló que el Ministerio estaba trabajando en diversas medidas económicas y estructurales que se debatirían en la reunión del 20 de mayo entre representantes del sector y del Gobierno.
Entre ellas se encontraban mayores incentivos a la integración para los productores de aceite de oliva, medidas para evitar que los distribuidores permitieran que el aceite de oliva se utilizara como producto reclamo, y una posible legislación para regular la cadena de producción alimentaria. Esta última podría ir acompañada de un código de buenas prácticas empresariales para el sector y de normas más estrictas sobre los contratos de precios, señaló.