Un estudio sobre el sector del aceite de oliva griego insta a los productores a «unificar las normas»
Un nuevo estudio pone de manifiesto las deficiencias del sector del aceite de oliva griego y propone soluciones para superar los problemas mediante la consecución de economías de escala.
Un estudio reciente iniciado por el Banco Nacional de Grecia (PDF) sobre el aceite de oliva griego ha presentado nuevos e interesantes hallazgos y ha vuelto a sacar a la luz algunos datos ya conocidos.
El aceite de oliva desempeña un papel extremadamente importante en la economía griega, ya que representa el 11 % del valor total de la producción agrícola. En 2009, un volumen total de 370 000 toneladas supuso el 0,3 % del producto interior bruto (PIB), mientras que en España fue del 0,2 % y en Italia del 0,1 %.
Grecia destaca en términos de calidad, ya que aproximadamente el 75 % del aceite de oliva griego es virgen extra, en contraste con el 45 % de Italia y el 30 % de España (debido principalmente a la morfología especial del país).
Sin embargo, los productores griegos no han sabido aprovechar plenamente la oportunidad y prosperar. En cambio, se ha producido un descenso en la producción de aceite de oliva, que pasó de representar el 16 % de la producción mundial en 1990 al 12 % en 2009. Las causas de esto, según explica el informe, se encuentran en las debilidades estructurales en todas las etapas de la producción: la transformación, la normalización y la promoción.
La fragmentación del sector del aceite de oliva desfavorece cualquier intento de aumentar la producción y socava igualmente los esfuerzos por llevar a cabo una promoción global dinámica. Además, la reducción de las subvenciones de la Unión Europea tendrá un efecto negativo adicional. Y por último, pero no por ello menos importante, a pesar de los incentivos financieros para que las almazaras adopten la tecnología de procesamiento en dos fases, la mayoría de ellas siguen utilizando el sistema de producción en tres fases, lo que implica mayores costes (0,19 €/kilo frente a 0,16 €/kilo en el sistema de dos fases).
¿La solución? En primer lugar, recortar gastos logrando economías de escala mediante consolidaciones y centrándose en zonas altamente productivas como Creta y el Peloponeso. En segundo lugar, el informe insta a la estandarización: la facturación anual de las empresas de estandarización de aceite en Grecia es de solo 0,5 millones de euros, mientras que en Italia asciende a 1,5 millones de euros y se dispara en España hasta los 7,5 millones de euros. Por lo tanto, hay que evitar la venta de aceite de oliva a granel y dar un giro eficiente hacia mayores cantidades de aceite de oliva estandarizado, lo que implica mejores controles de calidad y la creación de una «masa crítica» para publicitar, promocionar y exportar adecuadamente el aceite de oliva.
