La ONU ayuda a una cooperativa marroquí a aumentar su producción a pesar de la sequía
El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) se ha asociado con una cooperativa rural marroquí con el fin de impulsar el sector local del aceite de oliva.
El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola
(FIDA), organismo dependiente de las Naciones Unidas, se ha asociado con una cooperativa rural marroquí con el fin de promover e impulsar la industria local del aceite de oliva. Los resultados han sido excelentes hasta la fecha, a pesar de que el país se ha visto afectado recientemente por una grave ola de calor.
Véase también: Cobertura completa de la cosecha de aceitunas
de 2016
La misión del FIDA es promover, supervisar y mejorar el desarrollo agrícola, principalmente en los países emergentes. Este organismo subvencionado por la ONU se ha enfrentado a retos cada vez más difíciles en los últimos años, a medida que el cambio climático se ha convertido en una preocupación urgente a nivel mundial.
De hecho, se prevé que los niveles de lluvia anuales disminuyan significativamente durante este siglo (la disminución estaría entre el quince y el cincuenta y dos por ciento), mientras que se espera que las temperaturas globales aumenten, y podrían incluso alcanzar niveles nunca antes vistos. El FIDA ha respondido a esas amenazas con medidas que espera que garanticen que los agricultores no sufran demasiado por el cambio climático.

Marruecos se ha visto afectado por la sequía durante los críticos meses de verano, al igual que la mayoría de los mayores productores de aceite de oliva del mundo. Italia y Francia, entre otros, han experimentado una drástica disminución del rendimiento debido a las duras condiciones climáticas, pero ese no ha sido el caso de los agricultores de Sidi Badhaj.
Abdelatif El Badaoui es el director de la cooperativa Amghras, situada al sur de Marrakech. También es el líder de un equipo de jóvenes técnicos que ayudan a los olivicultores mediante medios técnicos y científicos. El Badaoui ha aunado esfuerzos con el FIDA para echar una mano a los olivicultores de Sidi Badhaj, una localidad rural no muy lejos de las montañas del Atlas.
El plan de acción de El Badaoui ha tenido tres vertientes. En primer lugar, se ha animado a los agricultores locales a podar sus árboles. El proceso es crucial y permite obtener mejores frutos, e incluso puede ayudar a que un árbol abandonado vuelva a dar fruto.
El equipo de técnicos ha compartido sus conocimientos con los agricultores en materia de crecimiento, prevención de plagas y seguimiento de la cosecha, lo que ha supuesto una diferencia significativa en el rendimiento final, tanto cualitativa como cuantitativamente. Además, se han implantado sistemas de riego más adecuados; la iniciativa ha demostrado ser totalmente eficaz.

©FIDA/Giulio Napolitano
Todos esos elementos han revolucionado el cultivo del olivo en Sidi Badhaj. De hecho, y de media, los agricultores han podido cosechar cien kilogramos (120 libras) de aceitunas por árbol, cuando la cosecha del año pasado fue de solo veinte kilogramos (44 libras) de aceitunas por árbol.
La calidad del aceite elaborado con esas aceitunas también ha mejorado. Se ha animado a los productores locales a llevar sus aceitunas a la almazara en un plazo máximo de veinticuatro horas tras la cosecha, en lugar de hacerlo durante los dos meses siguientes a la cosecha, como solían hacer antes.
El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), organismo especializado de las Naciones Unidas, se constituyó como institución financiera internacional en 1977 como uno de los principales resultados de la Conferencia Mundial sobre la Alimentación de 1974.
El FIDA se dedica a erradicar la pobreza rural en los países en desarrollo. El setenta y cinco por ciento de las personas más pobres del mundo —1.400 millones de mujeres, niños y hombres— viven en zonas rurales y dependen de la agricultura y las actividades relacionadas con ella para su subsistencia.