Los productores de aceite de oliva en España abogan por la autorregulación

Los productores desean colaborar con todo el sector para regular la oferta de aceite de oliva en el mercado con el fin de minimizar las fluctuaciones de precios.

Los productores españoles de aceite de oliva están pidiendo a las autoridades locales y nacionales que permitan al sector autorregularse.

Esta medida permitiría a los productores comercializar su aceite en momentos concretos para garantizar la estabilidad del suministro y de los precios del aceite de oliva en el mercado.

La autorregulación es una cuestión fundamental para el futuro de este sector. — Juan Luis Ávila, COAG

«La autorregulación es una cuestión fundamental para el futuro de este sector», afirmó Juan Luis Ávila, presidente de la Confederación de Agricultores y Ganaderos de Andalucía (COAG). «La mejor forma de llevarla a cabo es mediante una extensión de la norma, que sea obligatoria para todos».

La norma interprofesional es un conjunto de disposiciones elaboradas y acordadas por olivareros; molineros industriales; productores, envasadores y mayoristas de aceite de oliva; y cooperativas.

Cristóbal Cano, secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) de Jaén, señaló que la extensión de la norma necesitaría el apoyo de todos los grupos mencionados para entrar en vigor. Considera que el sector olivarero tiene la madurez suficiente para autorregularse adecuadamente.

La Unión Europea se ha opuesto anteriormente a que sindicatos como COAG y UPA se autorregulen, ya que ello podría influir negativamente en la oferta y la demanda de aceite.

Sin embargo, la Comisión Europea publicó recientemente un comunicado en el que afirmaba que la UE estaría dispuesta a permitir cierta autorregulación en este caso, con el fin de proteger a los productores de aceite de oliva de las fluctuaciones del mercado.

Según datos de la Agencia de Información y Control Alimentario (AICA) del Gobierno español, las cosechas de aceitunas del segundo semestre de 2017 fueron un 50 % inferiores a lo previsto.

«Las cifras son especialmente alarmantes en Jaén… donde hay cooperativas y municipios en los que se está recolectando entre un 40 y un 50 % menos que el año pasado», afirmó Cristóbal Gallego Martínez, presidente del Consejo de Cooperativas Oleícolas de Andalucía.

Cano cree que la autorregulación es necesaria en estos tiempos difíciles para ayudar a los pequeños agricultores a sobrevivir.

«Siempre se ha propuesto el establecimiento de un sistema de regulación de la oferta como mecanismo para evitar las fluctuaciones que caracterizan al mercado del aceite de oliva», señaló.

«Todos los eslabones de la cadena de suministro consideran que una cierta estabilidad en los precios sería fundamental para ofrecer al consumidor un producto de alta calidad, a precios aceptables, y, al mismo tiempo, los productores de aceitunas obtendrían un precio superior a sus costes de producción, lo que garantizaría el futuro de sus exportaciones».

La producción de aceite de oliva se ve afectada cuando se producen grandes fluctuaciones durante la campaña de cultivo. Si los productores saturan el mercado con un exceso de aceite antes de que se pueda vender todo, los precios bajan. Estos productores se quedan entonces con un excedente de aceite que se vende por debajo del valor de mercado.

Sin embargo, si el mercado oscila en la dirección opuesta y los precios del aceite aumentan, pero la producción se ha quedado rezagada, algunos productores pueden llegar al final de la campaña con dificultades para producir lo suficiente.

«La idea sería regular esta situación retirando el excedente de aceite de oliva del mercado en un momento determinado y utilizando ese excedente para reponer el suministro del mercado cuando fuera necesario», afirmó Cano.

Cree que los consumidores nacionales de aceite de oliva no se verían perjudicados por la autorregulación y que, de hecho, podrían beneficiarse de ella, una opinión diametralmente opuesta a la de la UE.

«Los análisis teóricos realizados hasta la fecha muestran aspectos positivos tanto para los productores como para los consumidores», afirmó Cano.

«Somos conscientes de que un aumento significativo del precio al por menor podría frenar el consumo. Por ello, un sistema de autorregulación permitiría al sector limitar las grandes fluctuaciones de precios y, por lo tanto, mantener unos niveles de consumo más estables».