Los productores españoles se suman a las voces de preocupación por el Nutri-Score
Dado que España tiene previsto introducir oficialmente el polémico sistema de etiquetado en la parte frontal del envase en los primeros meses de 2021, a los productores les preocupa que el Nutri-Score no haga más que aumentar la confusión de los consumidores sobre los beneficios para la salud del aceite de oliva.
El sistema de etiquetado alimentario Nutri-Score está siendo objeto de duras críticas por parte del sector español del aceite de oliva y de los responsables gubernamentales, a medida que se acerca su introducción oficial en el país.
Ante la intención de integrar el sistema en la cadena alimentaria en los primeros meses de 2021, la Sectorial Nacional del Aceite de Oliva Virgen con Denominación de Origen Protegida ha criticado duramente el FOPL (etiqueta en la parte frontal del envase) francés.
España no puede permitir un sistema de clasificación nutricional que induzca a error al consumidor. Es un auténtico escándalo.
Según la agencia de noticias catalana La Vanguardia, en una reunión con la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), el presidente y el secretario ejecutivo del sector calificaron el Nutri-Score de «incompleto, engañoso y, como tal, falso».
Véase también: Nutri-Score perjudicará al comercio del aceite de oliva, argumentan los productores italianosEnric Dalmau y José Manuel Bajo añadieron que los numerosos beneficios para la salud del aceite de oliva virgen extra no se tienen en cuenta en el Nutri-Score, que clasifica todos los alimentos con una letra y un grado de color asociado de la A a la E (siendo la A la más saludable y la E la menos saludable).
Para calcular la puntuación se tienen en cuenta siete parámetros diferentes: contenido de frutas, verduras y frutos secos, fibra, proteínas, calorías, azúcares, grasas y sodio por cada 100 gramos o por litro de alimento.
«El Gobierno no puede respaldar una injusticia que dañará irremediablemente la imagen y la reputación de uno de los productos agroalimentarios más prestigiosos del país, base de la dieta mediterránea», afirmó la organización de productores de la DOP.
En declaraciones recogidas por el diario El País, Dalmau y Bajo criticaron además la forma en que Nutri-Score clasifica el aceite de oliva.
«El mero hecho de considerar que el aceite de oliva está al mismo nivel que los aceites de semillas, incluido el de colza, es un auténtico fraude contra los consumidores», afirmaron. «España no puede permitir un sistema de clasificación nutricional que induzca a error al consumidor. Es un auténtico escándalo».
Según Serge Hercberg, profesor de nutrición en la Universidad de París y jefe del equipo que ideó Nutri-Score, el objetivo del FOPL es comparar las cualidades nutricionales de los alimentos de la misma categoría. Sostiene que no pretende ser el único factor utilizado por los consumidores en sus decisiones de compra.
«[La C del aceite de oliva] es la mejor puntuación posible para las grasas añadidas e incluso para los aceites vegetales», declaró a Olive Oil Times en una entrevista en julio de 2020. «Las recomendaciones de salud pública no sugieren consumir aceite de oliva sin límites, pero animan a los consumidores a preferirlo frente a otros aceites vegetales y, especialmente, frente a las grasas animales».
Los defensores de Nutri-Score también han argumentado que las clasificaciones no son inamovibles. Por ejemplo, el aceite de oliva fue calificado inicialmente con una D por Nutri-Score antes de ser revisado al alza a una C tras tenerse en cuenta la calidad de su contenido en grasas —ácidos grasos monoinsaturados frente a ácidos grasos saturados—.

A tal fin, el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social español no descartó cambios futuros, que se estudiarían durante las reuniones periódicas celebradas por los países que ya han adoptado Nutri-Score.
«Existe la idea de crear un comité científico que adopte futuras clasificaciones y modificaciones siguiendo la evidencia científica disponible», afirmó el ministerio, añadiendo que los cambios solo pueden realizarse basándose en el conocimiento científico y que «no se puede tomar ninguna decisión en interés de un solo país».
Sin embargo, no todos los expertos del ministerio están de acuerdo sobre la eficacia de Nutri-Score. Montaña Cámara, presidenta de la comisión científica de Aesan, afirmó que consideraba Nutri-Score un sistema «confuso».
Según la revista agrícola local Agrodiario, Cámara señaló que Nutri-Score «pretende simplificar, pero en realidad no es fácil de entender» porque los consumidores «podrían pensar que [Nutri-Score] les permite comparar frutas y cereales, o productos cárnicos con legumbres, pero no es así, ya que solo tiene sentido si se utiliza para comparar productos que pertenecen a la misma categoría alimentaria».
Juan Revenga, profesor de la Universidad de San Jorge, miembro de la Academia Española de Nutrición y del comité científico de la Fundación Española de Nutricionistas, coincide con la valoración de Cámara y añadió que Nutri-Score podría socavar los esfuerzos por educar a la población sobre las cualidades saludables del aceite de oliva virgen extra.
«A los consumidores les costará entender por qué un producto que se ha asociado durante tanto tiempo a una dieta saludable —el aceite de oliva virgen extra— recibe tal clasificación», declaró a Olive Oil Times. «Incluso a los expertos del sector les cuesta entenderlo».
«Nadie puede entender por qué se atribuye tal puntuación al aceite de oliva sin tener en cuenta sus diferentes cualidades: dentro de Nutri-Score, la categoría C incluye el aceite de oliva virgen extra, el aceite de oliva virgen, el aceite de oliva no virgen y el aceite de oliva obtenido mediante refinado», añadió. «Eso es un disparate».
Sin embargo, lo que más preocupa a Revenga sobre Nutri-Score son las altas puntuaciones otorgadas a los alimentos procesados.
«Según un estudio, más del 40 % de todos los productos clasificados como A o B [por Nutri-Score] son ultraprocesados», señaló. «Eso es inaceptable, se informa a los consumidores de que esos alimentos son saludables cuando no lo son».
Revenga citó como ejemplos la Coca-Cola Zero y los cereales Chocapic, ambos clasificados con una B por Nutri-Score.
«Una de las características más peligrosas del algoritmo de Nutri-Score es, por un lado, que tiene en cuenta los contenidos negativos presentes en un alimento, al tiempo que destaca los contenidos aparentemente positivos», señaló Revenga. «Esto puede utilizarse para encubrir los elementos negativos en la clasificación final».
Véase también: Los sistemas de etiquetado como Nutri-Score podrían salvar vidas, según los investigadores«Es incomprensible que la clasificación C para el aceite de oliva virgen extra sea la misma que para el aceite de colza o de frutos secos, o que para cualquier otra variedad de aceites de oliva de menor calidad», añadió.
Esta falta de diferenciación entre los aceites vegetales también preocupa a los productores de aceites de oliva con indicación geográfica.
«Estamos corriendo muchos riesgos, porque esa es una etiqueta que los consumidores mirarán y que puede disuadirles de consumir aceite de oliva virgen extra», declaró a El País Jesús Sutil, responsable de la DOP Sierra Mágina en Jaén.
España es el mayor productor mundial de aceite de oliva y uno de los principales exportadores. Aproximadamente un tercio de las exportaciones de aceite de oliva del país se destinan a otros países de la Unión Europea. Sutil cree que la adopción del Nutri-Score podría tener un impacto significativo en el consumo de aceite de oliva virgen extra en el bloque.
Bajo, director ejecutivo del Sector Nacional del Aceite de Oliva Virgen con Denominación de Origen Protegida, se expresó en términos similares y afirmó que «hay mucho en juego porque estamos poniendo en riesgo un símbolo de identidad como país».
«La Marca España está en peligro, y nuestra influencia internacional está en entredicho», añadió. «Si los consumidores de la UE no ven la diferencia entre el aceite de oliva y otros aceites, si no se identifica por su alto valor saludable, no sabemos cuánto va a caer el consumo europeo. Es un riesgo que no estamos dispuestos a correr».