La guerra comercial de Trump plantea problemas para las semillas oleaginosas y los aceites vegetales

Los aranceles chinos impuestos a los agricultores estadounidenses han hecho que se desplomen los precios de estos dos productos agrícolas. El aceite de oliva parece estar capeando el temporal, sin verse afectado por estos últimos acontecimientos.

Los precios de las semillas oleaginosas y del aceite vegetal cayeron el mes pasado, al quedar la soja en el punto de mira de un conflicto comercial entre Estados Unidos y China que no deja de agravarse.

Los precios de las semillas oleaginosas cayeron un 8 %, hasta alcanzar su mínimo en 17 meses, y los del aceite vegetal registraron su quinta caída consecutiva, con un descenso del 3 %, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

«El anuncio del Gobierno chino de un arancel adicional del 25 % sobre las importaciones de soja estadounidense […] ha lastrado considerablemente el mercado de la soja, con fuertes efectos indirectos tanto en la harina de soja como en el sector de las semillas oleaginosas en su conjunto», señalaba el informe sobre productos básicos de la FAO del mes pasado.

«En lo que respecta a los aceites vegetales, la caída del índice de precios de la FAO refleja principalmente el descenso de las cotizaciones del aceite de palma, de soja y de girasol».

China es el mayor importador mundial de soja y representa el 60 % del comercio mundial de este producto básico. Como consecuencia de estos aranceles de represalia, los mercados mundiales se han visto sacudidos y los futuros de la soja se han desplomado hasta un nivel en el que los agricultores estadounidenses empezarán a perder dinero sin las subvenciones federales.

«Existe una estrecha relación entre la soja y el aceite de soja y, por lo tanto, también con otros aceites [vegetales] que compiten muy de cerca con la soja», declaró a Olive Oil Times Dan Sumner, director del Centro de Asuntos Agrícolas de la Universidad de California (UC) en Davis.

Afirmó que los aranceles de represalia impuestos por China a la soja estadounidense tendrán un mayor efecto sobre los precios de las semillas oleaginosas a corto plazo, pero, dependiendo de a qué otros mercados vendan los agricultores estadounidenses su soja, también podrían tener efectos más duraderos.

«China es un gran importador de soja estadounidense y brasileña. El efecto sobre el precio de la soja estadounidense es mayor a corto plazo, pero puede ser duradero a medida que Estados Unidos encuentre nuevos compradores», señaló Sumner. «Además, Estados Unidos tiene prevista una gran cosecha de soja para este año».

Como consecuencia de todo este exceso de soja y de la caída de los precios, muchos agricultores estadounidenses han decidido no vender. Marcel Smits, director financiero de Cargill —la mayor empresa comercializadora agrícola del mundo—, declaró al Financial Times que ahora tiene más sentido que los agricultores «optimicen sus flujos» en función de los aranceles y los precios.

«Las ventas del volumen restante de 2017 se han ralentizado significativamente, ya que los agricultores estadounidenses se muestran reticentes», señaló.

Mientras tanto, los precios mundiales del aceite de oliva se han mantenido estables, en general, según los datos más recientes tanto de la Reserva Federal de San Luis como de la Comisión Europea. Según la investigación del Centro de Asuntos Agrícolas de la Universidad de California (UC Agricultural Issues Center), los precios del aceite de oliva no suelen verse afectados por los precios de los aceites vegetales o las semillas oleaginosas.

«Nuestros datos y nuestro análisis estadístico detallado han puesto de manifiesto que existe poca relación entre el mercado general de los aceites vegetales y el del aceite de oliva, según los datos sobre los precios de importación del aceite de oliva en EE. UU.», señaló Sumner. «Los precios del aceite de oliva son muy elevados en comparación con los del aceite de soja o el de colza, por ejemplo. Nuestros datos muestran que los precios de los demás aceites tienden a evolucionar al unísono, mientras que el aceite de oliva sigue su propia trayectoria».

El consumo de aceite de oliva tampoco parece verse afectado por las variaciones en los precios de las semillas oleaginosas y los aceites vegetales. Estudios realizados en EE. UU. han revelado que, incluso cuando bajan los precios de estos productos competidores, la demanda de aceite de oliva no varía.

«Descubrimos que, en Estados Unidos, la cantidad de aceite de oliva consumida descendía cuando subían los precios del aceite de oliva y aumentaba cuando estos bajaban», explicó Sumner. «Sin embargo, el consumo de aceite de oliva no respondía a los precios de otros aceites vegetales».

«Es decir, existe la relación de demanda esperada entre el consumo de aceite de oliva y su propio precio, y no hay relación alguna entre los precios de los demás aceites y el consumo de aceite de oliva», añadió.