Un estudio de Taiwán aporta poco a las medidas de diferenciación, según el COI
Mientras que la FDA de Taiwán se centra en los ésteres en su intento por facilitar la diferenciación, el Consejo Oleícola Internacional ha señalado que un estudio reciente aporta poco a esta causa.
El 20 de junio, la revista internacional «Food Additives & Contaminants» publicó un artículo científico presentado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Taiwán (TFDA) sobre los métodos que la organización ha estado estudiando para ayudar a diferenciar el aceite de oliva virgen extra de los aceites refinados de menor calidad.
Los métodos consisten en añadir a las muestras «el patrón de 1,2-bis-palmitoyl-3-cloropropanodiol para su análisis mediante cromatografía de gases-espectrometría de masas en tándem». Tras la reacción, los investigadores midieron los niveles de ésteres de 3-MCPD en las muestras y descubrieron que la cantidad de estos ésteres presente en los aceites refinados superaba con creces la del aceite de oliva virgen extra.
El director de la FDA de Taiwán, Liao Chia-ding, que participó personalmente en el estudio, explicó que los aceites suelen producir estos compuestos como resultado de la desodorización. El AOVE, en teoría, debería producir cantidades muy pequeñas, si es que produce alguna.
Los investigadores esperan que el análisis de los niveles de ésteres de 3-MCPD presentes en los aceites sea una herramienta eficaz para determinar la integridad del aceite de oliva virgen extra en el mercado, previniendo así la adulteración.
El estudio se llevó a cabo «en respuesta a una serie de incidentes con aceite contaminado en 2014», según Liao. Además de promover la seguridad alimentaria, la agencia también espera que el método de análisis garantice que los aceites estén a la altura de sus precios.
Aunque el estudio presume del éxito en el desarrollo de estas pruebas para su uso en la diferenciación, algunas entidades no están impresionadas con los resultados. En una declaración proporcionada por el Consejo Oleícola Internacional en respuesta al reciente artículo de la TFDA, la organización explicó que ya había explorado los métodos de análisis y que, si bien son efectivamente eficaces para determinar la integridad del aceite, el complejo proceso requiere el uso de equipos costosos.
El COI también señaló que sus normas ya contienen métodos eficaces para identificar los aceites refinados, por lo que el estudio de la TFDA «no aporta mucho a lo que ya existe».
Wenceslao Moreda, experto asociado al COI, afirmó: «Aunque sabemos que el 3-MCPD se forma en los aceites refinados en la fase de desodorización (en función de la temperatura), no es un parámetro que pueda utilizarse para la clasificación, para diferenciar los aceites de oliva vírgenes de los refinados (de oliva y de orujo de oliva), principalmente porque no proporcionan un parámetro inequívoco, en la medida en que el tipo de procedimiento de refinado, las condiciones de refinado y/o la presencia de iones de cloro tienen una influencia significativa en la producción de estos compuestos».
En cualquier caso, el COI sigue estudiando el compuesto para decidir si estos nuevos avances deben incluirse o no en su Norma Comercial
. La organización señala que, no obstante, el compuesto es importante, y la UE ha elaborado un documento en el que solicita a los países que faciliten información sobre la presencia de ésteres de 3-MCPD en sus aceites.