Un mecanismo clave relaciona el aceite de oliva con la protección contra el cáncer de mama.

Los científicos han demostrado que el aceite de oliva virgen está relacionado con una disminución de la actividad del oncogén p21Ras, que estimula el crecimiento de los tumores.

Investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona han descifrado una cascada completa de señales dentro de las células tumorales de mama activadas por el aceite de oliva virgen, y han concluido que entre sus beneficios se incluyen la disminución de la actividad del oncogén p21Ras, cambios en las vías de señalización proteica, la estimulación de la muerte celular tumoral y la prevención del daño en el ADN. El estudio se llevó a cabo en un modelo experimental y los investigadores ya han iniciado un nuevo estudio con líneas celulares humanas.

El cáncer de mama es el tipo de cáncer más común en los países occidentales. Las investigaciones realizadas con modelos animales demuestran que una dieta rica en grasas está directamente relacionada con la incidencia del cáncer. Sin embargo, algunos tipos de grasas pueden desempeñar un papel protector frente al desarrollo de estos tumores.

Tal es el caso del aceite de oliva virgen, rico en ácido oleico, un ácido graso monoinsaturado, y que contiene varios compuestos bioactivos, como los antioxidantes. Una ingesta moderada y regular de aceite de oliva virgen, característica de la dieta mediterránea, se asocia con una baja incidencia de tipos específicos de cáncer, incluido el de mama, así como con un papel protector frente a las enfermedades coronarias y otros problemas de salud.

El estudio llevado a cabo por investigadores de la UAB descifró los mecanismos que operan dentro de la célula tumoral y que son inducidos por el consumo de aceite de oliva, en comparación con los activados por el aceite de maíz, rico en ácidos grasos poliinsaturados n-6, que aumentan la agresividad de los tumores.

Los científicos demostraron que el aceite de oliva virgen se asocia con una mayor incidencia de tumores mamarios benignos y, al mismo tiempo, con una disminución de la actividad del oncogén p21Ras, que impulsa la proliferación celular descontrolada y estimula el crecimiento de los tumores.

Además, el aceite de oliva inhibe la actividad de algunas proteínas, como la AKT, esenciales para la supervivencia de las células, ya que impiden la apoptosis, el programa de «suicidio» celular. Entre la proliferación y la apoptosis en las células tumorales, estos efectos inclinan la balanza hacia la muerte celular, ralentizando así el crecimiento de los tumores.

Otro resultado obtenido por los investigadores es la protección del ADN en el núcleo celular. Las células de animales alimentados con una dieta rica en aceite de oliva virgen presentaban menos lesiones en el ADN que las de aquellos alimentados con una dieta de control.

Los científicos del Grupo Multidisciplinar de Estudio del Cáncer de Mama de la UAB (GMECM) llevan más de veinte años trabajando para determinar los efectos que tienen las grasas en el cáncer de mama y, en particular, los efectos del aceite de oliva virgen.

Estudios previos del grupo revelaron los efectos beneficiosos de este componente de la dieta humana sobre la evolución clínica de los tumores mamarios y sobre su grado histológico (malignidad). Los científicos también describieron varios mecanismos moleculares que producen estos efectos y, en 2004, fue este mismo grupo el que identificó los cuatro genes implicados en los efectos que las grasas de la dieta tienen sobre el cáncer de mama experimental. El mecanismo descubierto recientemente se ha publicado en la revista Carcinogenesis.