La dieta mediterránea se asocia con un menor riesgo de fracturas de cadera
Los resultados de un amplio estudio observacional muestran que la dieta mediterránea se asocia con un riesgo significativamente menor de sufrir fracturas de cadera en las mujeres.
Las fracturas de cadera constituyen un grave problema de salud, con aproximadamente 1,6 millones de casos registrados cada año en todo el mundo. Casi el 75 % de todas las fracturas de cadera se producen en mujeres. Las fracturas de cadera suelen ir acompañadas de una pérdida de calidad de vida, dolor crónico, movilidad reducida, discapacidad y un mayor grado de dependencia, y entre el 10 % y el 20 % de los casos requieren cuidados de enfermería a largo plazo.
Aunque se han llevado a cabo numerosas investigaciones para relacionar nutrientes individuales con la salud ósea, los resultados siguen siendo inconsistentes. Muchos investigadores coinciden ahora en que los nutrientes actúan de forma sinérgica dentro de patrones alimentarios completos, en lugar de como nutrientes aislados. Por lo tanto, resulta de interés determinar si los patrones alimentarios pueden contribuir a reducir el riesgo de problemas de salud como las fracturas de cadera.
En un estudio reciente, publicado en JAMA Internal Medicine en 2016, se evaluó la incidencia de fracturas totales y de cadera en 90 014 participantes, seleccionadas de entre las 93 676 participantes del estudio observacional original «Women’s Health Initiative». Las mujeres del estudio tenían entre 50 y 79 años; la mediana de seguimiento fue de 15,9 años, y las puntuaciones dietéticas se evaluaron a partir de cuestionarios de frecuencia alimentaria para determinar la adherencia a una serie de patrones alimentarios saludables, entre los que se encontraba la dieta mediterránea. Los autores señalan que «la calidad de la dieta y la adherencia a la misma se evaluaron mediante puntuaciones de la dieta mediterránea alternativa (aMED), una medida de 9 categorías que evalúa la adherencia a un patrón alimentario mediterráneo».
El análisis reveló que se produjeron 2 121 casos de fractura de cadera y 28 718 fracturas totales. No se encontró ninguna asociación entre el número total de fracturas y la puntuación aMED. Sin embargo, las mujeres que se situaban en el quintil más alto de la puntuación aMED presentaban un riesgo significativamente menor de sufrir una fractura de cadera; la reducción del riesgo absoluto fue del 0,29 %. No se obtuvieron resultados significativos para ninguno de los demás patrones alimentarios evaluados.
Los autores concluyeron: «Una mayor adherencia a la dieta mediterránea se asocia con un menor riesgo de fracturas de cadera. Estos resultados respaldan la idea de que un patrón alimentario saludable puede desempeñar un papel en el mantenimiento de la salud ósea en las mujeres posmenopáusicas».
Al tratarse de los primeros resultados de este tipo y teniendo en cuenta el gran tamaño de la muestra evaluada, estos resultados parecen indicar una estrategia de estilo de vida prometedora para reducir el riesgo de fracturas de cadera. Sin embargo, dado que se trata únicamente de un estudio observacional, será necesario realizar más investigaciones para confirmar esta asociación.
Aun así, independientemente de que se necesiten más investigaciones, dado que se ha demostrado que la dieta mediterránea es increíblemente beneficiosa para numerosas afecciones de salud, sin duda no hay ningún inconveniente en que los profesionales sanitarios la utilicen como estrategia terapéutica para las personas con riesgo de sufrir fracturas de cadera o como complemento del tratamiento de estas.