La dieta mediterránea pierde terreno allí donde se originó
Las últimas investigaciones indican que la dieta «al estilo estadounidense» está ganando terreno y que podría haber llegado para quedarse.
La dieta mediterránea
ha sido durante mucho tiempo un referente de los buenos hábitos alimenticios, gracias a que da prioridad a los alimentos de origen vegetal. Sin embargo, nuevas investigaciones sugieren que está perdiendo popularidad, especialmente entre algunos europeos.
Es fundamental aumentar el consumo de frutas y verduras en los niños, al tiempo que se reduce su ingesta de dulces y, en particular, de refrescos azucarados.
Según datos de la Iniciativa de Vigilancia de la Obesidad Infantil de la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada cinco niños en países como Grecia, Italia y España es ahora obeso. En comparación, menos del 10 % de los niños de países del norte de Europa, como Noruega e Irlanda, eran obesos.
Al parecer, la dieta mediterránea ya no goza de popularidad en la mayor parte del sur de Europa, según los investigadores de la OMS. Kristie Lancaster, profesora asociada de nutrición en la Universidad de Nueva York, declaró a MarketWatch que los últimos datos son significativos porque marcan la expansión de lo que ella denominó «la dieta estadounidense».
Esto quiere decir que los establecimientos de comida rápida estadounidenses, como McDonald’s, se pueden encontrar fácilmente en todo el mundo. Por esta razón, cada vez más personas en regiones como el sur de Europa ven alterada su dieta por la disponibilidad de opciones más saladas y menos saludables.
«Es crucial aumentar el consumo de frutas y verduras en los niños, al tiempo que se reduce su ingesta de dulces y, en particular, de refrescos azucarados», afirmó João Breda, director de la Oficina Europea de la OMS para la Prevención y el Control de las Enfermedades No Transmisibles, con sede en Moscú, Federación Rusa. «También es muy importante sensibilizar a los padres y las familias sobre el problema de la obesidad infantil, dado que nuestros datos muestran que muchas madres no reconocen que sus hijos tienen sobrepeso u obesidad».
La dieta mediterránea consiste principalmente en el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, aceite de oliva y pescado y, aunque suele incluir productos lácteos desnatados o bajos en grasa, los expertos afirman que no hay razón para que los niños no puedan desarrollarse adecuadamente con este plan siempre que consuman leche entera hasta los dos años, según explicó a la CNN la profesora de nutrición y pediatría Rachel Johnson.
En los adultos, se cree que la dieta mediterránea mejora la salud del cerebro, el corazón y los huesos. Para los niños, la dieta también puede ser muy beneficiosa, ya que puede reducir el riesgo de obesidad, asma y alergias.
Aunque existen numerosos estudios que citan los beneficios para la salud de la dieta mediterránea, cabe señalar que siempre se debe consultar al médico antes de realizar cambios en la alimentación. Él o ella puede orientarle sobre cómo mejorar su bienestar general de forma segura.