La dieta mediterránea podría interactuar con los genes y prevenir los accidentes cerebrovasculares
Según un nuevo estudio publicado en Diabetes Care, seguir una dieta de tipo mediterráneo podría reducir el riesgo de sufrir un ictus en personas con predisposición genética.

Según un nuevo estudio publicado en Diabetes Care, seguir una dieta de tipo mediterráneo podría reducir la incidencia de accidentes cerebrovasculares, así como los niveles de glucosa y colesterol, en personas portadoras de un gen asociado al desarrollo de la diabetes.
Investigadores del Centro Jean Mayer de Investigación en Nutrición Humana y Envejecimiento del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) de la Universidad de Tufts y de los Centros de Redes de Investigación Biomédica de España se propusieron investigar si la dieta mediterránea podría interactuar con un gen conocido como factor de transcripción 7-like 2 (TCF7L2), que se ha asociado con un mayor riesgo de diabetes y, posiblemente, de enfermedades cardiovasculares.
Los científicos recopilaron información de más de 7000 hombres y mujeres que participaron en el estudio PREDIMED, un gran ensayo clínico aleatorizado de intervención dietética en personas con alto riesgo de enfermedad cardiovascular, para evaluar si la dieta mediterránea previene las enfermedades cardiovasculares en comparación con una dieta baja en grasas.
Tras analizar los datos sobre la dieta y los eventos cardiovasculares, los investigadores descubrieron que las personas que portaban dos copias del gen y seguían la dieta mediterránea presentaban una reducción de la incidencia de accidentes cerebrovasculares, niveles más bajos de glucosa en sangre y niveles más bajos de colesterol. Según los investigadores, los participantes con un bajo cumplimiento de la dieta tenían casi tres veces más probabilidades de sufrir un ictus en comparación con las personas con una o ninguna copia de la variante genética.

José M. Ordovás
«Nuestro estudio es el primero en identificar una interacción gen-dieta que afecta al ictus en un ensayo de intervención nutricional llevado a cabo durante varios años en miles de hombres y mujeres», afirmó el autor principal, José M. Ordovás, director del Laboratorio de Nutrición y Genómica del USDA HNRCA de la Universidad de Tufts y pionero en el campo de la nutrigenómica. «La comida que consumían parecía eliminar cualquier aumento de la susceptibilidad al ictus, lo que les situaba en igualdad de condiciones con las personas con una o ninguna copia de la variante», señaló Ordovás.
Los autores señalaron que estos hallazgos podrían allanar el camino para comenzar a desarrollar pruebas genéticas que identifiquen a las personas que pueden reducir su riesgo de padecer enfermedades crónicas mediante cambios significativos en su alimentación.