La genómica nutricional y el papel de la dieta mediterránea en las enfermedades cardiovasculares

Las primeras investigaciones en genómica nutricional indican que la dieta mediterránea y el consumo de aceite de oliva favorecen cambios moleculares positivos en el organismo.

Un patrón alimentario se compone de diferentes cantidades de alimentos y bebidas que actúan de forma conjunta y sinérgica para aportar beneficios generales para la salud. En lugar de considerar los nutrientes individuales como soluciones a los problemas de salud, los investigadores han comenzado a estudiar la suma de los componentes que ofrecen los distintos patrones alimentarios. Dado que el patrón alimentario de una persona es un elemento ambiental al que está expuesta cada día, pero que está bajo su control para modificarlo, un patrón alimentario podría ser la elección más importante para prevenir las enfermedades crónicas relacionadas con el estilo de vida y promover un envejecimiento saludable.

La dieta mediterránea (MedDiet) contiene alimentos ricos en fitoquímicos, concretamente frutas, verduras y un consumo diario abundante de aceite de oliva (AO), todos los cuales han demostrado reducir los síntomas y prevenir el riesgo de hipertensión, colesterol, ictus y enfermedades cardiovasculares. La incorporación del AO, que contiene más de 36 compuestos fenólicos, hace que el patrón de la Dieta Mediterránea sea único y contribuye de manera significativa a sus propiedades saludables generales.
Véase también: Beneficios
del aceite de oliva para la salud . Sin embargo, aunque la dieta mediterránea es uno de los patrones alimentarios más estudiados, los mecanismos que subyacen a sus efectos beneficiosos para la salud siguen siendo en gran medida desconocidos, y es aquí donde los estudios de genómica nutricional están empezando a aportar ayuda. La genómica nutricional es un campo de investigación relativamente nuevo que incluye la nutrigenética, la genómica nutricional, la metabolómica nutricional y la miRomica nutricional. Esta nueva y amplia área de investigación explora cómo los nutrientes y los patrones alimentarios interactúan con nuestro genoma e influyen en nuestra predisposición genética.

Una revisión reciente, publicada en Nutrients en 2016, tenía como objetivo evaluar los conocimientos actuales sobre la dieta mediterránea en términos de mecanismos de genómica nutricional que podrían ayudar a explicar los beneficios de esta dieta en la prevención de las enfermedades cardiovasculares (ECV).

Nutrigenética

La predisposición genética se está convirtiendo en un área predominante de la investigación nutricional para ayudar a identificar diferentes subgrupos que podrían beneficiarse de una intervención dietética más intensiva. Se ha demostrado que diferentes genotipos responden a diferentes patrones alimentarios. Por lo tanto, la nutrigenética busca obtener una comprensión más profunda de los mecanismos asociados a la variabilidad individual.

Por ejemplo, los factores de riesgo de ECV asociados a la predisposición genética incluyen la glucosa en ayunas, el colesterol total, el colesterol LDL y las concentraciones de triglicéridos en algunas personas.

Por increíble que parezca, se ha demostrado que estos rasgos genéticamente predispuestos podrían atenuarse siguiendo la dieta mediterránea. También se ha demostrado que esta interacción entre genes y dieta influye en la longitud de los telómeros, un biomarcador del envejecimiento biológico.

Ahora se está haciendo evidente que los patrones alimentarios saludables, como la dieta mediterránea, desencadenan diversas respuestas en los genes. Los investigadores afirman: «La glucemia, el perfil lipídico, la incidencia de accidentes cerebrovasculares, la longitud de los telómeros y el comportamiento alimentario emocional son algunas de las características que se ha observado que se ven afectadas por la predisposición genética y el seguimiento de la dieta mediterránea».

Nutrigenómica

Esta área de investigación sugiere que los nutrientes y los patrones alimentarios influyen en la expresión génica directamente o mediante la inducción de modificaciones epigenéticas.

Se sugiere que los altos niveles de antioxidantes de la dieta mediterránea producen su acción protectora, ya que se ha demostrado que los antioxidantes modulan la expresión génica al regular a la baja tanto la oxidación como la inflamación. Más recientemente, también se ha descubierto que la dieta puede influir directa e indirectamente en el sistema inmunitario.

En relación con las ECV, se ha demostrado que el aceite de oliva virgen extra ayuda a modular la aterosclerosis y las vías de señalización de la renina-angiotensina, el óxido nítrico y la angiopoyetina.

Nutri-metabolómica

Según el estudio, «la metabolómica tiene como objetivo estudiar el conjunto completo de moléculas pequeñas (metabolitos) de un sistema... [En el cuerpo humano] existe una enorme variedad de metabolitos, entre los que se incluyen péptidos, lípidos, nucleótidos, carbohidratos y aminoácidos».

En esta fase inicial de la investigación, se están realizando muchos nuevos descubrimientos nutricionales gracias a la metabolómica. Por ejemplo, la capacidad de evaluar los patrones alimentarios basándose en el perfil del metaboloma urinario, comprobar el cumplimiento y los resultados de patrones alimentarios concretos, y establecer biomarcadores que podrían ofrecer un nivel adicional de personalización nutricional basado en la microbiota intestinal.

En esta etapa, no hay conclusiones definitivas, pero según lo estudiado, la dieta mediterránea influye en todos los resultados de la metabolómica en una dirección positiva.

Nutri-miRomics

La Nutri-miRomics es una subdisciplina de la genómica nutricional que se centra en los microARN y su función. Según el estudio, los microARN «se han revelado como los principales reguladores de un gran número de procesos fisiológicos, incluyendo la diferenciación celular, la apoptosis y el metabolismo lipídico, y se ha descrito que regulan la homeostasis de la glucosa, la función celular y la señalización de la insulina».

Una de las principales funciones de los microARN es silenciar sus genes diana, lo que influye en los reguladores mencionados anteriormente y tiene repercusiones en la salud general y las enfermedades. Por ejemplo, los microARN se han revelado como reguladores epigenéticos en las ECV.

La genómica nutricional es un área de investigación relativamente nueva y compleja, pero también increíblemente apasionante. La posibilidad de estudiar diversos aspectos de los mecanismos moleculares relacionados con la nutrición abre muchas posibilidades para adquirir conocimientos y comprender mejor la biología humana, así como para aplicar intervenciones dietéticas de forma más personalizada. Las primeras pruebas sugieren que tanto la dieta mediterránea como el aceite de oliva virgen extra influyen de manera positiva en algunos de estos mecanismos moleculares.

Dado que la dieta mediterránea es uno de los patrones alimentarios más ampliamente estudiados, la genómica nutricional podría acabar aclarando parte de la ambigüedad que rodea a las asociaciones y los resultados encontrados en estudios anteriores.

Sin duda, aún queda mucha investigación por hacer, pero el futuro de la ciencia nutricional se presenta muy prometedor, con la capacidad de establecer «dosis» óptimas de patrones alimentarios basadas en la predisposición genética de cada persona y otros factores complejos.