La obesidad, una «epidemia inminente» en los países en desarrollo, según el Banco Mundial

Los malos hábitos alimenticios y la falta de actividad física son las principales causas de las elevadas tasas de obesidad.

Un nuevo informe publicado por el Banco Mundial indica que se registran altas tasas de obesidad entre la población de los países en desarrollo, lo que desmiente la creencia generalizada de que la obesidad es un problema exclusivo de las naciones desarrolladas y ricas del mundo.

Destinar más recursos a la primera línea para detectar y tratar las afecciones de forma temprana, antes de que se agraven, salva vidas, mejora los resultados sanitarios, reduce los costes de la asistencia sanitaria y refuerza la preparación. — Muhammad Pate, investigador del Banco Mundial

Más del 70 % de los 2000 millones de personas con sobrepeso en el mundo viven en países de ingresos bajos o medios, según el informe, lo que convierte a la obesidad en un desafío global con importantes consecuencias para la salud y la economía.

«A medida que los países crecen económicamente y aumentan los ingresos per cápita, el impacto devastador y la carga de la obesidad seguirán desplazándose hacia los pobres», afirmó Meera Shekar, coautora del informe.

Debido a los elevados niveles de obesidad, la esperanza de vida se reduce, mientras que las discapacidades y los costes sanitarios aumentarán hasta los 7 billones de dólares en los países en desarrollo en los próximos 15 años.

Con la excepción de los países del África subsahariana, las enfermedades relacionadas con la obesidad son ahora una de las tres causas más comunes de mortalidad en todo el mundo, siendo responsables de una cifra anual de cuatro millones de muertes desde 1975.

Los malos hábitos alimenticios, como el consumo de alimentos ultraprocesados y azucarados y la escasa actividad física, son los principales factores que impulsan la epidemia de obesidad, según el informe, mientras que una forma eficaz de hacerle frente es crear sistemas de atención primaria de calidad e implementar otras medidas preventivas.

«Esto tiene sentido tanto desde el punto de vista sanitario como económico», afirmó Muhammad Pate, director global de salud, nutrición y población del Banco Mundial. «Destinar más recursos a la primera línea para detectar y tratar las afecciones de forma temprana, antes de que se agraven, salva vidas, mejora los resultados sanitarios, reduce los costes de la asistencia sanitaria y refuerza la preparación».

Otras medidas para prevenir un mayor aumento de los niveles de obesidad son la educación de los consumidores, la obligatoriedad del etiquetado de los alimentos procesados y la aplicación de impuestos a los alimentos poco saludables, la reducción del consumo de sal y de bebidas azucaradas, y el desarrollo de programas de nutrición para los niños.