La oleuropeína, un polifenol del aceite de oliva, muestra efectos neuroprotectores prometedores en un modelo celular de la enfermedad de Parkinson
Los resultados de un estudio reciente sugieren que la oleuropeína tiene efectos neuroprotectores en un modelo in vitro de la enfermedad de Parkinson cuando se administra de forma preventiva como tratamiento previo.
Considerada la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente, la enfermedad de Parkinson (EP) se ha asociado desde hace tiempo a altos niveles de estrés oxidativo. La característica principal de la EP es una pérdida progresiva del neurotransmisor dopamina y una degeneración neuronal que conduce a la aparición de síntomas motores.
El estrés oxidativo es el resultado de una acumulación de especies reactivas del oxígeno (ROS) y las pruebas sugieren que contribuye a la patogénesis de la EP al afectar a las vías de la disfunción mitocondrial, la apoptosis, la respuesta inflamatoria o la degradación lisosomal (autofagia).
Véase también: Beneficios del aceite de oliva
para la salud
En particular, dado que se sabe que la vía autofágica-lisosomal es el mecanismo celular central para la degradación de los agregados proteicos y la eliminación de las mitocondrias dañadas, la alteración de dicha vía por las ROS se ha relacionado con la patogénesis de la EP y reviste gran interés como diana terapéutica.
El principal reto del tratamiento de la EP se debe a la tardía aparición de los síntomas clínicos, cuando la pérdida neuronal ya se ha producido, por lo que los esfuerzos se centran en encontrar estrategias que protejan o detengan la pérdida neuronal.
Cada vez hay más pruebas que demuestran que los polifenoles naturales, como las catequinas, el resveratrol y las isoflavonas, ejercen efectos neuroprotectores al reducir el estrés oxidativo, la inflamación y la muerte neuronal (apoptosis). En particular, se ha demostrado que la oleuropeína (OLE), uno de los principales componentes fenólicos del aceite de oliva, tiene un amplio espectro de beneficios terapéuticos, incluyendo actividades antiinflamatorias, antioxidantes, anticancerígenas y antimicrobianas.
Es interesante señalar que se ha descubierto que la OLE reduce la apoptosis y la generación de ROS en modelos preclínicos. Los hallazgos recientes de un estudio publicado en la revista International Journal of Molecular Science indicaron que el tratamiento de las células neuronales PC12 con OLE no solo reducía los niveles de estrés oxidativo y la apoptosis, sino que también modulaba el proceso de autofagia.
Los investigadores trataron inicialmente las células con OLE antes de añadir una potente toxina de Parkinson (6-OHDA), lo que demostró una reducción significativa de la muerte celular neuronal, y concluyeron que «estos resultados respaldan al OLE como una molécula pro-supervivencia que desempeña un papel preventivo en nuestro paradigma celular».
Se obtuvieron más datos que respaldan el efecto neuroprotector del OLE cuando se trató el mismo modelo celular con OLE antes de añadir un potente inhibidor de la enzima superóxido dismutasa (conocido como DDC), lo que dio lugar a una reducción considerable de la producción de superóxido mitocondrial.
A continuación, los investigadores evaluaron la expresión de biomarcadores específicos del proceso de autofagia. Sus datos sugirieron que el OLE desempeña un papel novedoso en la prevención de la estimulación de la autofagia al afectar a los niveles de expresión de las proteínas implicadas en la vía lisosomal.
Los autores advirtieron que, si bien «estos resultados respaldan el papel de la OLE como moduladora del flujo autofágico, la activación de la autofagia también está relacionada con la muerte neuronal» y, por lo tanto, el papel exacto y el uso de la OLE en la vía de degradación lisosomal requieren más investigación antes de su traslación clínica como diana terapéutica del proceso de autofagia.
La conclusión final del estudio fue que «estos datos consolidan a la oleuropeína como candidata para el desarrollo de nuevas terapias preventivas en enfermedades neurodegenerativas con un componente de estrés oxidativo y/o alteración de la autofagia, como la enfermedad de Parkinson».