El aumento de los niveles de dióxido de carbono reducirá el valor nutricional de los cultivos

Los efectos del dióxido de carbono ponen a las poblaciones en riesgo de perder las proteínas alimentarias disponibles en los cultivos básicos, lo que agrava los problemas de la pobreza en todo el mundo.

Una nueva investigación de la Universidad de Harvard advierte de que el aumento de los niveles de dióxido de carbono, que contribuyen al calentamiento global, podría reducir drásticamente el valor nutricional de los cultivos básicos.

Los investigadores de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard que llevaron a cabo el estudio han concluido que, si los niveles de dióxido de carbono siguen aumentando, el valor nutricional de cultivos como el trigo, el arroz, la cebada y la patata se verá reducido. Esto pondría a la población de 18 países de todo el mundo en riesgo de perder más del cinco por ciento de las proteínas alimentarias de las que disponen para 2050.

Este estudio pone de relieve la necesidad de que los países más expuestos al riesgo supervisen activamente la suficiencia nutricional de sus poblaciones y, lo que es más importante, la necesidad de que los países reduzcan las emisiones de CO₂ provocadas por el ser humano. — Samuel Myers, Universidad de Harvard

En cifras concretas, esto supone 150 millones de personas. Los investigadores llegaron a esta cifra tras estudiar los resultados de experimentos realizados con cultivos, exponiéndolos a altos niveles de dióxido de carbono, y examinando información dietética global, datos demográficos y cifras que miden la desigualdad de ingresos.

El estudio, publicado en Environmental Health Perspectives, reveló que, al exponerse a altos niveles de dióxido de carbono, el contenido de proteínas del arroz disminuyó un 7,6 %, el del trigo un 7,8 %, el de la cebada un 14,1 % y el de las patatas un 6,4 %. Esto también supone un riesgo de disminución del contenido en minerales de estos alimentos, como el zinc, el hierro y el selenio, todos ellos esenciales para la salud humana.

Según el estudio, el 76 % de la población mundial obtiene sus proteínas de las plantas. Entre las regiones señaladas como las más vulnerables se encuentran el África subsahariana, donde la deficiencia de proteínas ya es un problema, y países del sur de Asia como la India, donde el arroz y el trigo son alimentos básicos y la principal fuente de proteínas.

En la India, se podría perder el 5,3 % del contenido proteico de los cultivos, lo que afectaría a 53 millones de personas.

En un comunicado de prensa de la Universidad de Harvard, Samuel Myers, investigador científico sénior del Departamento de Salud Ambiental, subrayó que es necesario tomar medidas: «Este estudio pone de relieve la necesidad de que los países que corren mayor riesgo supervisen activamente la suficiencia nutricional de sus poblaciones y, lo que es más importante, la necesidad de que los países reduzcan las emisiones de CO₂ provocadas por el ser humano», afirmó.

«Las estrategias para mantener una alimentación adecuada deben centrarse en los países y las poblaciones más vulnerables, y hay que plantearse cómo reducir la vulnerabilidad a las deficiencias nutricionales mediante el fomento de dietas más diversas y nutritivas, el enriquecimiento del contenido nutricional de los cultivos básicos y el cultivo de variedades menos sensibles a estos efectos del CO₂».

El dióxido de carbono es uno de los gases de efecto invernadero que retienen el calor y contribuyen al cambio climático. Este ha sido el primer estudio en cuantificar los impactos del aumento de los niveles de dióxido de carbono, como consecuencia del calentamiento global, sobre el contenido proteico de los cultivos básicos.

Los investigadores señalan que añadir más fertilizantes a los cultivos no mitiga los efectos negativos del dióxido de carbono sobre las proteínas vegetales, ya que la producción y el uso de fertilizantes contribuyen, de hecho, a las emisiones de gases de efecto invernadero.

Sustituir las proteínas vegetales por proteínas animales tampoco se presenta como una solución, debido al gran consumo de recursos que supone la ganadería. En su lugar, podrían ser una alternativa cultivos más resilientes, como las leguminosas, así como medidas que aborden una distribución más equitativa de los alimentos y la reducción de la pobreza.