El fin del panel sensorial de Olive New Zealand

La dirección de Olives New Zealand (ONZ) ha anunciado recientemente que dejará de encargarse de la evaluación de su programa de certificación OliveMark en Nueva Zelanda.

La dirección de Olives New Zealand (ONZ), el organismo sectorial que representa los intereses de los productores de aceitunas, ha anunciado recientemente que dejará de encargarse de la evaluación para su programa de certificación OliveMark en Nueva Zelanda.

En su lugar, los aceites de oliva neozelandeses que deseen obtener la certificación de aceite de oliva virgen extra se enviarán a Australia.

En 2004, Olives New Zealand introdujo OliveMark, el distintivo de un riguroso programa de certificación para el aceite de oliva virgen extra producido en Nueva Zelanda.

Los aceites de oliva que cumplen con los estrictos estándares del programa son certificados y reciben el sello OliveMark, que puede aparecer en las botellas de los productores. El sello es una garantía de que el aceite es 100 % aceite de oliva virgen extra de Nueva Zelanda.

Las normas de certificación se basaron en las establecidas por el Consejo Oleícola Internacional (COI).

Cada aceite debía someterse a pruebas de análisis químico independientes y a la evaluación de un panel de cata sensorial altamente cualificado que evaluaba el aceite en condiciones estándar y a ciegas en el Instituto de Investigación de Plantas y Alimentos de Auckland.

Para garantizar la credibilidad y la integridad, en 2004 el panel sensorial solicitó y obtuvo el reconocimiento del COI.

Al superar las pruebas de auditoría externa enviadas por el COI cada año desde entonces, el panel conservó su reconocimiento del COI y, durante un breve periodo de tiempo, fue el único panel de habla inglesa reconocido por el COI en el mundo.

La decisión de trasladar la evaluación a Australia, que entrará en vigor en la temporada 2012, ha provocado la desaparición inmediata del panel de cata sensorial de la ONZ reconocido por el COI.

Esto supondrá la pérdida de una experiencia muy necesaria para la industria olivarera neozelandesa, ya que un grupo de catadores altamente cualificados no podrá mantener sus habilidades mediante la evaluación de más de 100 aceites durante el periodo de certificación anual, además de someterse a auditorías internacionales.

La pérdida del panel sensorial supone un importante revés para la industria olivarera neozelandesa, ya que dejará de ser uno de los países de élite en el mundo del aceite de oliva con un panel sensorial que cuenta con el prestigioso reconocimiento del Consejo Oleícola Internacional.