Una de las claves para aumentar los beneficios podría estar en las hojas

Algunos productores de aceite de oliva obtienen beneficios vendiendo hojas de olivo a mercados extranjeros, donde se utilizan para elaborar infusiones.

Cualquiera que visite una almazara en Grecia durante la temporada de producción verá una enorme pila de hojas de olivo acumuladas en un rincón de la finca tras la deshojadura de las aceitunas.
Este subproducto sólido tiene una importancia insignificante para el productor y suele utilizarse como abono para el suelo. Sin embargo, este insignificante residuo puede desempeñar un papel más importante, contribuyendo a los escasos beneficios del productor.

Las hojas de olivo secas se utilizan en países como Japón, Corea y Estados Unidos para producir té. En 2006 solo había un productor griego que exportaba hojas de olivo a Japón a 3,5 € el kilo, y desde entonces solo unos pocos más se han lanzado a esta aventura. La tarea no es exigente, y el único requisito previo es que las hojas procedan de olivares ecológicos para evitar la presencia de sustancias extrañas.

El té de hojas de olivo está ganando bastante popularidad y se considera que tiene un alto valor nutricional. Los productores griegos deberían plantearse aprovechar las grandes cantidades de hojas de olivo que quedan prácticamente sin explotar y aumentar sus ingresos, al menos de forma marginal.