La revolución en el sector olivarero de Extremadura aumenta su importancia económica

El sector olivarero de Extremadura está experimentando una importante transformación con la expansión de los cultivos intensivos de olivo.

Los reconocimientos nacionales e internacionales a la calidad de sus aceites de oliva, los cambios en su envasado y su imagen, los nuevos enfoques en el cultivo y la elaboración del olivo, y una mayor presencia del producto en los mercados internacionales son algunos de los elementos que conforman la transformación del sector olivarero de Extremadura, un cambio que está contribuyendo a que el aceite de oliva se convierta en un producto más relevante para la economía de esta comunidad autónoma española.

La metamorfosis se deriva de un crecimiento continuado resultado de la agricultura intensiva en los olivares. Esto ha contribuido a ampliar la superficie cultivada hasta el punto de que la aceituna es ahora el cultivo más importante de Extremadura.

El cultivo intensivo y superintensivo del olivo ofrece ventajas que han contribuido a su proliferación en Extremadura en los últimos años. Los métodos intensivos y superintensivos facilitan la mecanización, lo que simplifica la gestión y reduce los costes. Su riego aporta estabilidad a los cultivos. La reducción de los costes de recolección se traduce en una actividad más rentable en un contexto de creciente demanda mundial y de disminución de la producción en otras zonas olivareras.

La revolución del sector olivarero de Extremadura está liderada por Badajoz, el principal productor de aceite de oliva de España fuera de Andalucía. Badajoz representa el 88,6 % de la producción olivarera de Extremadura, el 3,5 % de la producción española y el 1,7 % de la producción mundial.

Entre 2006 y 2017, la superficie de olivares de Badajoz creció casi un 25 %. Aunque los olivares tradicionales siguen representando alrededor del 80 % de la superficie total de la región, los olivares intensivos y de regadío están creciendo a un ritmo más rápido, del 67,5 % frente al 9 % de las plantaciones tradicionales.

Badajoz y Cáceres son las principales provincias productoras de aceite de oliva de Extremadura, que en la campaña 2017/18 cosechó un total de 73 000 toneladas de aceitunas, una cifra que se espera que alcance pronto las 100 000. Este aumento ha tenido un impacto en las almazaras, que están adaptando sus instalaciones para gestionar una mayor producción con mayor calidad y apostando también por el turismo del olivo. Las marcas de aceite de oliva de marca blanca también crecieron significativamente en la región.

Extremadura cuenta con varias variedades de aceituna autorizadas para la producción de aceite de oliva y aceitunas de mesa, entre las que se incluyen la Manzanilla de Sevilla, la Cornicabra, la Picual, la Morisca, la Cornezuelo y la Verdial de Badajoz.

La Manzanilla Cacereña es la estrella olivarera de la región y ha contribuido a la promoción internacional de las marcas extremaduranas. Algunos proyectos están revitalizando variedades poco comunes como la Azulejo o la Pico Limón, cultivadas en árboles centenarios.

Gata-Hurdes y Aceite Monterrubio son las dos DOP de la comunidad para el aceite de oliva y son promocionadas por Alimentos de Extremadura, el organismo de promoción de la comunidad para sus denominaciones de origen. Ambas producen aceites excepcionales con aromas afrutados.

Gata-Hurdes protege el AOVE obtenido exclusivamente de aceitunas de la variedad Manzanilla Cacereña recolectadas a mano.

Los olivares de Monterrubio son más jóvenes, pero producen un aceite de oliva de muy alta calidad a partir de las variedades Cornezuelo, Picual o Jabata. Solo se certifican los AOVE con una acidez inferior al 1 %.

La mejora de la calidad de los aceites de oliva ha sido un complemento clave de los métodos de cultivo intensivo en la transformación del sector oleícola de Extremadura. Una diferencia importante ha sido que ahora las aceitunas se cosechan antes con el objetivo de obtener aceites más afrutados y aromáticos con una vida útil más larga, aunque esto pueda reducir significativamente los rendimientos.

Esta calidad ha sido reconocida a nivel local, donde más aceites se clasifican como virgen extra, y a nivel internacional en concursos como el NYIOOC World Olive Oil Competition. Algunas empresas ya exportan aceites a mercados internacionales como Italia o Estados Unidos.

La innovación también está a la vanguardia del sector. Un ejemplo es Ecolibor, una empresa de Cáceres que ha producido un aceite de oliva con niveles fenólicos inusualmente altos, lo que se atribuye principalmente al terruño de Extremadura.

Se prevé que en los próximos años se plantarán aproximadamente 20 000 nuevas hectáreas de olivares y parece que los cultivos intensivos y superintensivos marcarán el rumbo futuro del sector del aceite de oliva en Extremadura, ofreciendo opciones de precios competitivos para cultivos más profesionales, al tiempo que suponen un nuevo reto para los olivares tradicionales con mayores costes de producción.