Las escasas reservas de aceite de oliva ensombrecen el aumento de la producción en España
Con un aumento estimado de la producción de 400 000 toneladas respecto al año pasado, las reservas limitadas hacen que se prevea que las existencias solo aumenten en unas 80 000 toneladas.
Tras una cosecha desastrosa en 2014-2015, las previsiones de un aumento sustancial de la producción de aceite de oliva en España para la campaña 2015-2016 han sido una buena noticia. Sin embargo, las escasas reservas ensombrecen el panorama, reduciendo el aumento previsto de 398 000 toneladas a un incremento real de las existencias de tan solo 80 000.
En octubre, la Junta de Andalucía publicó estimaciones oficiales según las cuales la industria del aceite de oliva del país debería producir unas 1 240 000 toneladas durante la campaña 2015-2016, un aumento aparentemente considerable con respecto a la producción del año pasado, que fue de solo 842 000 toneladas.
En última instancia, sin embargo, el aumento real de las existencias será mucho menor, dado que este año sigue a una temporada de producción muy pobre en 2014-2015. Cristóbal Gallego, de Asaja Jaén, declaró a elEconomista Agro que «el 1 de octubre del año pasado había unas reservas de alrededor de 500 000 toneladas, y las reservas de este año son solo de unas 180 000 toneladas».
Esto significa que este año España tendrá unas existencias de 1 420 000 toneladas frente a las 1 342 000 del año pasado, lo que se traduce en un mero aumento de 80 000 toneladas.
Tal y como están las cosas, es probable que las reservas existentes se deban a las subidas de precios registradas durante el verano, que llevaron a los consumidores a recurrir a alternativas. Gallego explicó: «Si los precios no hubieran subido como lo hicieron en agosto, nos habríamos quedado sin aceite».
Con un suministro aún limitado, el sector mira ahora hacia el futuro, con la esperanza de que, tras dos temporadas relativamente poco productivas (una muy mala y la otra simplemente normal), el próximo año sea más prometedor.
Sin embargo, las perspectivas no son necesariamente buenas. Las lluvias, que pueden ser beneficiosas durante la cosecha —tanto para las aceitunas que se recogen como para la temporada venidera—, han sido escasas hasta ahora.