Un proyecto europeo estudia la genética del olivo para preparar a los agricultores para el futuro

Los investigadores del proyecto Gen4Olive creen que el material genético de las variedades de olivo en desuso podría ayudar a los agricultores a prepararse para las nuevas condiciones climáticas y plagas.

A medida que los olivicultores de todo el mundo siguen sufriendo los efectos del cambio climático, los investigadores del proyecto Gen4Olive, financiado por la Unión Europea, creen que la genética del olivo puede ofrecer algunas soluciones a sus problemas más acuciantes.

Según Hristofor Miho, director del proyecto Gen4Olive, solo el cinco por ciento de las variedades de olivo del mundo se explotan comercialmente. El 95 por ciento restante no se utiliza y se conserva principalmente en los cinco principales bancos de germoplasma de olivo del mundo, situados en Marruecos, España, Italia, Grecia y Turquía.

El proyecto Gen4Olive se centrará en la evaluación de los recursos genéticos del olivo que puedan resistir mejor los diferentes escenarios de cambio climático.– Hristofor Miho, director del proyecto Gen4Olive

Miho señaló que este elevado porcentaje sin utilizar conduce a la erosión genética, lo que agrava los problemas causados por el cambio climático y la propagación de plagas y enfermedades.

Los investigadores del proyecto Gen4Olive trabajan actualmente en la caracterización y clasificación de los cultivares de olivo para diseñar nuevos programas de mejora genética que satisfagan las necesidades del mercado, como cultivares resistentes a las enfermedades y adaptables a explotaciones de alta densidad. Este tipo de investigación también aumentaría el conjunto de conocimientos sobre los cultivares menos explotados.

«De este modo, los agricultores dispondrán de una variada selección a la hora de plantar variedades de olivo que sean más productivas y resistentes a factores bióticos y abióticos», declaró Miho a Olive Oil Times.

«Por otro lado, este proyecto contribuirá a armonizar el trabajo entre los diferentes bancos de germoplasma de olivo de los principales países mediterráneos y los usuarios finales, como viveristas y agricultores, que tendrán acceso directo a recursos genéticos que podrán explorar», añadió.

El objetivo principal de Gen4Olive es caracterizar 500 variedades de olivo diferentes y 1000 genotipos silvestres y ancestrales. Los investigadores ya están creando dos aplicaciones móviles para ayudar a identificar variedades de olivo y detectar plagas y enfermedades que puedan haber infectado una planta.

Investigadores de Gen4Olive

Miho afirmó que esto ayudaría a identificar variedades resistentes a diferentes enfermedades y con períodos juveniles más cortos —el tiempo que transcurre hasta que un olivo alcanza su plena productividad—. Espera que estas herramientas estén disponibles para el público en 2024.

Añadió que el proyecto Gen4Olive tiene previstas dos estrategias principales para ayudar a los olivicultores a mitigar los efectos del cambio climático en la cuenca mediterránea.

«Aprovechando los bancos de germoplasma que se encuentran en cinco países mediterráneos con climas muy diferentes, se evaluará la interacción genotipo-entorno», afirmó.

Véase también: Descubiertas 13 nuevas variedades de olivo en Cataluña

«Se pueden desarrollar modelos predictivos sobre el efecto del cambio climático en el cultivo del olivo», añadió. «Además, se pueden evaluar las necesidades de frío de más de 500 variedades para anticipar posibles problemas de floración en zonas áridas».

Al abordar cuestiones como las plagas y las enfermedades, Miho señaló que la erosión genética surge de la brecha entre el número de cultivares conocidos y la cantidad total existente.

Por ejemplo, la Xylella fastidiosa ha arrasado miles de hectáreas de olivos en Italia en un breve espacio de tiempo. Argumentó que la respuesta de ayuda ha sido relativamente lenta debido a un retraso en el desarrollo de nuevas variedades resistentes.

A Miho le preocupa que la erosión genética ya haya perjudicado el potencial de producción de aceite de oliva de muchos productores, especialmente en plantaciones de alta densidad y superalta densidad.

Afirmó que muy pocos cultivares se adaptan a estos sistemas y que sería extremadamente difícil sustituirlos por nuevos cultivares, ya que se ven cada vez más afectados por el cambio climático y por el estrés biótico y abiótico.

«Por este motivo, el proyecto Gen4Olive se centrará en la evaluación de recursos genéticos del olivo que puedan soportar mejor diferentes escenarios de cambio climático», dijo Miho. «Nos resultará más fácil mitigar cualquier imprevisto de forma rápida y eficaz».

«En los próximos años, dependiendo de los riesgos que amenacen a los olivos, como las pandemias o el cambio climático, es posible que observemos rápidamente un cambio en las tendencias de las variedades cultivadas», añadió. «Por este motivo, es fundamental estar preparados y alerta para ofrecer una solución rápida al sector».