Propuesta para incluir la «Llanura de los Olivos» de Apulia en la lista de la Unesco
Tres municipios han unido fuerzas para proteger una zona en la que se concentran olivos milenarios.
La primera de las tres reuniones destinadas a respaldar la candidatura de la «Piana degli Ulivi» (Llanura de los Olivos) para su inclusión en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco tuvo lugar en Ostuni, en la región de Apulia.
La llanura es una zona situada entre las localidades de Fasano, Ostuni y Carovigno que cuenta con la mayor concentración de olivos centenarios de la cuenca mediterránea: algunos ejemplares datan de hace más de 3.000 años y se consideran monumentos arqueológicos naturales.
A la reunión asistieron delegados de varias asociaciones, agricultores, operadores turísticos y representantes de instituciones, entre ellos el alcalde de Ostuni, Gianfranco Coppola, y el director regional Giovanni Epifani.
Monumentos de la naturaleza, que siguen produciendo el mismo aceite que degustaron los mesapios, romanos, bizantinos, angevinos, aragoneses y españoles
La propuesta está siendo coordinada por el Dr. Gianfranco Ciola, director del Parque de las Dunas Costeras de Apulia. Según Ciola, la inscripción de las Llanuras en el Patrimonio Mundial de la Unesco «supondrá un importante atractivo para la zona, tan rica en olivos monumentales, fincas, molinos subterráneos y torres costeras. Este reconocimiento constituirá sin duda una herramienta importante para promocionar la zona e impulsar la economía agrícola y el turismo local».
Olive Oil Times le hizo algunas preguntas al Dr. Ciola sobre la propuesta.
¿Cuándo surgió la idea de proponer las Llanuras como Patrimonio de la Humanidad?
El proyecto surgió de la voluntad de las tres administraciones municipales de poner en valor el paisaje y su vasto patrimonio cultural y arquitectónico.
La idea de la propuesta surgió hace unos años de Rotary International, que organizó varias conferencias sobre el tema. Posteriormente, los municipios de Fasano, Ostuni y Carovigno aprobaron el inicio del proceso de candidatura de la Llanura. Para entonces, la propuesta contaba con el apoyo de numerosos actores locales: grupos ecologistas y asociaciones culturales, organismos públicos y empresas, todos ellos convencidos de que podría ser una herramienta poderosa para la conservación y el desarrollo de este paisaje agrícola único y de la economía turística asociada a él.
¿Cómo funciona el proceso de solicitud?
La solicitud debe remitirse inicialmente a la Comisión Nacional Italiana para la UNESCO, para una lectura preliminar, ajuste y perfeccionamiento de la propuesta. El trabajo se lleva a cabo conjuntamente con el Ministerio de Cultura y, en algunos casos, con el Ministerio de Agricultura. Si la propuesta se considera válida, se incluye en una «Lista de Prioridades». A continuación, el Ministerio de Cultura, a través de la Oficina Italiana de la UNESCO, enviará la solicitud a la oficina central de la UNESCO en París.
La propuesta debe cumplir las directrices establecidas por la UNESCO y se divide en cuatro partes:
a) la demostración del valor universal excepcional del sitio, mediante un estudio que destaque las características que lo hacen único y/o que le confieren un valor universal excepcional
b) el análisis comparativo, que compara el sitio propuesto con otros similares a nivel nacional e internacional, demostrando que el sitio candidato posee valores excepcionales a escala mundial y no solo a nivel local o nacional
c) los requisitos de integridad, autenticidad y condiciones de gestión, tal y como se definen en las directrices de la UNESCO
d) los medios de protección del sitio, tanto a nivel nacional como local, que son esenciales para presentar la candidatura.
¿Cuáles son los beneficios de incluir la Llanura entre los Sitios del Patrimonio Mundial y cuáles son las obligaciones para garantizar que siga siéndolo?
El reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad tiene un gran valor simbólico, ya que la UNESCO representa una «marca de calidad», un sello de prestigio en el ámbito de la protección del patrimonio cultural. En segundo lugar, el reconocimiento tiene un valor económico, derivado de la adopción de políticas que atraerán a más visitantes y más fondos para el desarrollo y la conservación del sitio.
La UNESCO mantiene relaciones tanto con instituciones públicas, para la creación de proyectos culturales (actividades de formación, proyectos de arte público, etc.), como con empresas, con las que lleva a cabo proyectos de marketing conjunto para la promoción de sus respectivas marcas, con el fin de captar nuevos públicos para el disfrute del sitio, así como para la optimización de los canales de distribución y los recursos económicos.
En el caso de las Llanuras de los Olivos, el reconocimiento de la UNESCO exige que el gobierno y todas las entidades privadas pongan en marcha un plan de gestión orientado a su conservación. Esta herramienta nos permitirá encontrar todos los instrumentos adecuados para preservar los métodos agrícolas sostenibles y el cuidado del olivar tradicional, protegiendo así el paisaje y su biodiversidad.
¿En qué fase del proceso se encuentra la propuesta?
Estamos preparando la propuesta, pero el laboratorio permanente que respalda la candidatura ya se ha enriquecido con la participación de muchos actores de la comunidad. Las autoridades locales, los agricultores, los productores de aceite, las empresas de turismo y agroturismo, las asociaciones culturales y medioambientales, las escuelas y las instituciones de formación se han unido para alcanzar el objetivo, convencidos de que el paisaje de la llanura de los olivares monumentales de Apulia constituye un espacio único en el mundo por su extensión y la homogeneidad de los olivares milenarios, con sus plantas de troncos retorcidos, imponentes y de extraordinaria belleza.
Son auténticos monumentos de la naturaleza, una naturaleza viva que sigue produciendo aceitunas y aceite; la misma que, en tiempos pasados, degustaron los mesapios (los antiguos habitantes de Apulia), los romanos, los bizantinos, los angevinos, los aragoneses y los españoles. Los olivares tradicionales de la llanura, con 40-50 plantas por hectárea, constituyen una de las zonas agrícolas más antiguas del Mediterráneo, enriquecida por los numerosos testimonios históricos, culturales, arqueológicos y arquitectónicos, y es única en el mundo, ya que sigue siendo productiva tras más de 2000 años de vida.
El plazo para la presentación de propuestas finaliza el 28 de febrero.