Un artesano catalán da una nueva vida a la madera de olivo antiguo
«Hay que adaptarse a lo que uno tiene delante». Esa no es la filosofía de vida de Josep Gasol Pujol, sino su forma de trabajar con la madera de olivo.

«Hay que adaptarse a lo que tienes delante». Esa no es la filosofía de vida de Josep Gasol Pujol, sino la que aplica al tallado en madera y, en particular, al trabajo con madera de olivo.
Desde hace 26 años es su afición y compartió su talento en un taller gratuito en la Feria del Aceite de Oliva Virgen Extra —Fira de l’Oli—, celebrada en la comarca catalana de Les Garrigues en enero.
El truco está en trabajar con la forma natural de la madera, que en el caso de los olivos viejos suele ser retorcida y presentar diversos agujeros, explicó Gasol. Estaba trabajando con un trozo de madera que, según sus cálculos, tiene unos 350 años, aunque es difícil ser preciso, ya que los anillos de crecimiento del olivo, un árbol de hoja perenne, pueden ser difíciles de distinguir. Procedía de la parte subterránea de un olivo de la variedad Arbequina talado para dejar paso al sistema de riego. Donde algunos solo habrían visto un pesado tocón, él vio a una mujer recostada y ha bautizado esta pieza de demostración, aún en proceso de elaboración, como «Bella».
Se requiere un toque firme pero cuidadoso
La madera de olivo es tan densa que casi no flota en el agua, por lo que Gasol tiene que ser firme, pero también meticuloso, con su cincel y su martillo, ya que los nudos de la madera de olivo salen con mucha facilidad. Empieza cepillando la parte inferior de la madera para darle estabilidad y, a continuación, examina su forma para decidir por dónde trabajar. Cuando termina de tallar, repasa la madera con papel de lija antes de aplicar al menos tres capas de barniz, o más si la madera es muy porosa.
Por qué talar la madera en la fase lunar adecuada

Gasol utiliza únicamente la madera de crecimiento lento de su comarca natal, Les Garrigues, en la provincia de Lleida, en el interior de Cataluña. Una de las muchas razones por las que le encanta la madera de olivo es que, a diferencia de la de otros árboles, como el pino, no se expande ni se contrae mucho con los cambios climáticos. Prefiere la madera más vieja porque está más seca y es más fácil de cortar, y afirma que los gusanos de la madera, aunque están presentes, no suponen un problema si se respeta la antigua sabiduría de los leñadores de talar un árbol únicamente durante la luna vieja (cuarto menguante).
Gasol explica que el tronco de un olivo debe secarse durante al menos un año antes de que sea apto para el tallado. Estaba trabajando con madera procedente del grueso cuello del tronco que se encuentra bajo tierra y al que se adhieren los brotes y las raíces extensas, aunque bastante superficiales, del olivo. Esta parte contiene más humedad y necesita más tiempo para deshidratarse.
La madera de olivo también es buena para la calefacción, la cocina y los utensilios de cocina
La madera del olivo (Olea europaea) produce muchas calorías al quemarse y algunos vecinos de la comarca la utilizan para calentar sus hogares. Además, según Gasol, aporta un sabor agradable cuando se utiliza para cocinar carne. Mientras que a otros les gusta convertir esta madera dura de veteado rico en tablas de cortar, utensilios de cocina, cuencos tallados y muebles de calidad, su pasión siempre ha sido la escultura. Es totalmente autodidacta y aprendió sobre la forma moldeando arcilla cuando era niño.
La mayoría de las tallas de Gasol son por encargo, pero también realiza unas diez al año para exposiciones por toda España. Una de sus obras, «El Cristo del Cantacorps», se expuso en Nueva York en 2007. Cada figura, tallada en su tiempo libre, le lleva aproximadamente un mes y medio. Actualmente está trabajando en tres esculturas que se expondrán el próximo mes en el Salón de Arte Antiguo y Moderno de Barcelona.