El mundo del aceite de oliva llora la pérdida de Moshe Spak
Moshe Spak veía posibilidades donde otros no las veían, estaba dispuesto a arriesgarse y nunca se rendía.
El jueves, el mundo perdió a Moshe Aaron Spak, fundador de los concursos israelíes TerraOlivo y TerraVino, tras una lucha contra el cáncer.
Desde que se dio a conocer la noticia, las redes sociales no han dejado de resonar desde todos los rincones, mientras amigos y colegas comparten sus recuerdos de este hombre tan querido. Se han repetido palabras en muchos idiomas para describir la huella que dejó tanto en el mundo del aceite de oliva como en el del vino: emprendedor, tenaz, embajador, de gran ayuda y apasionado.
Siempre experimentó con nuevas formas de hacer las cosas y fue capaz de crear —hace casi 10 años— un movimiento en Tierra Santa dedicado al aceite de calidad.
Spak nació en Argentina, pero dejó atrás sus raíces y se trasladó a Israel, una tierra que amaba de verdad y en la que creía de todo corazón. Fue aquí donde este astuto hombre de negocios se esforzó por promover el vino y el aceite de oliva de Tierra Santa por todo el mundo.
Haim Gan, un amigo y experto en vinos, contó que, durante su primer encuentro, Moshe le había dicho que era un importador de carbón vegetal procedente de Argentina que había venido a hablar con él sobre vino. A Gan no le quedaba más que preguntarse qué quería de él aquel hombre de mirada amable. Moshe estaba convencido de que podría introducir los vinos israelíes en el mercado internacional gracias a sus contactos y a la organización de un concurso de vinos.
Fueron la determinación y el «chutzpah» de Moshe lo que le llevaron al éxito. Veía posibilidades donde otros no las veían, estaba dispuesto a arriesgarse y no se rendía. Su concurso de vinos fue recibido inicialmente con críticas y, aunque se tomó muy a pecho esas críticas, siguió adelante. Casi dos décadas más tarde, TerraVino se situó entre los diez mejores concursos de vinos del mundo.

Moshe A. Spak con Antonio G. Lauro
No se limitó al vino. En 2010, con la ayuda de profesionales de renombre como Raúl Castellani, Eyal Hasson, Antonio Giuseppe Lauro y Haim Gan, Spak decidió poner en marcha el concurso israelí de aceite de oliva, TerraOlivo.
A pesar de que Moshe estaba enfermo, se aseguró de que el pasado mes de junio TerraOlivo celebrara su novena edición con 20 países representados en el concurso.
«Un amigo no solo mío, sino de todo el mundo del aceite de oliva, un sector que, sin duda, le debe algo, quizá mucho», escribió Antonio G. Lauro en su blog. «Siempre experimentó con nuevas formas y fue capaz de crear —hace casi diez años— un movimiento en Tierra Santa dedicado al aceite de calidad. Allí, en la tierra de los padres, donde todo comenzó, con el evocador nombre de TerraOlivo».
Y aunque TerraOlivo perdió a Raúl Castellani en 2016 y ahora a su fundador, Moshe diría que la estrella del espectáculo no es el productor, ni el catador, ni siquiera él mismo, sino el aceite de oliva. Y, por supuesto, este espectáculo seguirá adelante.
Tanto quienes lo conocían bien como quienes solo se comunicaban con él por correo electrónico echarán de menos su pasión y su empuje. Sin embargo, ha puesto en marcha dos concursos bien arraigados y fructíferos que continuarán en el futuro, lo que da un sentido eterno a su vida.