Investigadores españoles estudian el estrés salino en los olivos
Los investigadores recomiendan utilizar variedades o portainjertos tolerantes a la sal para una agricultura sostenible.
Unos investigadores españoles han publicado un estudio pionero sobre los efectos del estrés salino en los olivos.
El estudio, publicado en la revista Biology, presenta una revisión exhaustiva de las implicaciones y las posibles soluciones a la salinización del suelo, un problema cada vez mayor a nivel mundial y que suscita especial preocupación en la cuenca mediterránea.
La cuenca mediterránea es muy susceptible a la salinidad, debido principalmente a las escasesas de precipitaciónes, milenios de rigación agoricultural y la intrusión de agua de mar.
Véase también: Investigadores estudian las sinergias entre los paneles solares y los olivaresEl riego agrícola contribuye en gran medida a la salinización del suelo, ya que el agua de riego que las plantas no absorben se evapora, dejando tras de sí una acumulación progresiva de sal.
Se estima que un riego anual de 1.000 milímetros con agua con un contenido de sal de tan solo 300 miligramos por litro añade 300 kilogramos de sales por hectárea. Esto se ve agravado aún más por los iones contenidos en los fertilizantes.
La intrusión de agua de mar es un fenómeno complejo que resulta de la sobreexplotación de los acuíferos costeros para el consumo humano de agua y los usos agrícolas y ganaderos, combinada con una recarga reducida de estos acuíferos, lo cual está relacionado con el aumento de la demanda de agua en las cuencas fluviales.
Este fenómeno se ve agravado por el cambio climático, que provoca el aumento del nivel del mar y la alteración de los patrones de precipitación.
Los ríos que sufren reducciones en sus cuencas aportan menos agua a los acuíferos costeros, los cuales, a su vez, están sujetos a una mayor entrada de agua salada debido al aumento del nivel del mar y al incremento de las marejadas ciclónicas.
Esto conduce a la salinización de los acuíferos y, posteriormente, de sus ecosistemas y estuarios asociados.
Es bien sabido que los olivos son tolerantes a la sal, y el riego con agua salina se emplea con frecuencia en las regiones olivareras de varios países mediterráneos, como España, Israel y Túnez, donde la escasez de agua es uno de los principales obstáculos para la agricultura sostenible.
Los olivos desarrollan estrategias tanto estructurales como bioquímicas para hacer frente al estrés salino. Entre ellas se incluyen paredes celulares de las raíces más gruesas, una mayor producción de osmoprotectores, como la prolina y el manitol, y sistemas antioxidantes mejorados para combatir las especies reactivas de oxígeno.
Los investigadores descubrieron, sin embargo, que la capacidad del olivo para tolerar la salinidad varía significativamente entre los distintos cultivares.
Se observó que variedades como la Royal de Cazorla y la Kalamata presentaban la tolerancia a la sal más constante, mientras que la Leccino y la Shiraz se encontraban entre las clasificadas como sensibles a la sal e inadecuadas para suelos salinizados, a menos que se injertaran en un portainjerto tolerante a la sal.
El injerto de variedades sensibles en portainjertos tolerantes, a menudo derivados de olivos silvestres, puede mejorar la resiliencia.
Al igual que con otros árboles frutales, el comportamiento del olivo se ve afectado por el portainjerto utilizado, y el injerto de portainjertos de olivos silvestres es un método tradicional para producir árboles más fuertes con una mejor calidad de fruto.
A diferencia de sus parientes domesticados, los olivos silvestres presentan una alta variabilidad genética y son una valiosa fuente de genes resistentes al estrés abiótico.
Siendo ya una técnica probada para reducir los efectos adversos de la salinidad en las vides, los investigadores esperan que los portainjertos tolerantes a la sal mitiguen de manera similar el estrés salino en los olivos.
Por lo tanto, recomiendan el uso de variedades o portainjertos tolerantes a la sal en suelos salinizados a corto y medio plazo. En cambio, se lleva a cabo el largo proceso de selección de variedades tolerantes a la sal.
Esta técnica puede cobrar cada vez más importancia a medida que el cultivo moderno evoluciona hacia sistemas de alta densidad y regadíos, que exigen un mayor consumo de agua y aumentan el riesgo de salinización.
Los enfoques multiómicos, que combinan genómica, transcriptómica, proteómica y metabolómica, se proponen como el futuro de la investigación sobre el estrés del olivo.
La integración de los datos de estos campos con herramientas de inteligencia artificial y aprendizaje automático podría dar lugar a modelos predictivos del rendimiento de los cultivares en condiciones de estrés. Estos podrían utilizarse, por ejemplo, para seleccionar cultivares o portainjertos prometedores.
Estos enfoques también podrían utilizarse para desarrollar estrategias de «priming» químico. La preparación es el mecanismo mediante el cual las plantas pueden percibir un estímulo leve que induce modificaciones postraduccionales de las proteínas, como la fosforilación y la carbonilación.
Estas pueden regular las respuestas al estrés de manera más eficiente que la expresión génica tradicional por sí sola. La identificación de modificaciones postraduccionales adecuadas podría conducir a un priming que mejore la tolerancia al estrés salino.