Ante la falta de alternativas, los sirios recurren a los antiguos olivares en busca de leña

Con la llegada del frío invierno, los sirios se ven obligados a talar sus olivos para calentar sus hogares y los refugios improvisados.

Olivares en Siria

En el campo cercano a Idlib, en el norte de Siria, la gente está talando sus olivos para calentar sus refugios improvisados.

En esta zona, donde se produce aceite de oliva desde hace siglos —la primera mención escrita al respecto se encontró en Ebla, Siria—, este cultivo sigue representando una de las fuentes de sustento más importantes. Pero con la llegada del frío invierno, la escasez de combustible y su elevado coste están empujando a los lugareños a talar sus queridos árboles.

El estallido de la revolución hace cuatro años y la inestabilidad política condenaron a la población de Idlib a sufrir la escasez de prácticamente todo lo que necesitan. Además, la falta de seguridad y la especulación provocaron un aumento del precio del combustible, lo que lo dejó fuera del alcance de los lugareños, en su mayoría desempleados. Aunque los olivos tienen tanto un valor económico como sentimental, se ven obligados a talarlos y utilizar su madera para sobrevivir.

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En Idlib, según informa Aljazeera, algunos se quejan del régimen mientras que otros acusan a las fuerzas rebeldes, pero todos sienten una gran pena al talar el silencioso símbolo de paz y prosperidad en la campiña de Idlib, un campo de batalla de una guerra que parece interminable.