Vuelta a la racionalidad

La crisis financiera ha traído consigo muchos problemas y ahora nos ha obligado a recurrir a cosas y prácticas olvidadas que pueden sacarnos del atolladero.

Hace unos meses, en una subasta bancaria de una villa de lujo embargada en la isla de Mykonos, nadie se mostró interesado en adquirirla. Por el contrario, en una subasta bancaria similar de un olivar de 50 hectáreas en Mesenia, al sur de Grecia, se presentaron nada menos que ocho ofertas.

Quizá se trate solo de una coincidencia, pero también puede significar que las cosas están cambiando y que la gente vuelve a pensar con racionalidad.

La llegada de la crisis financiera ha traído consigo muchos problemas, pero al mismo tiempo ha creado la necesidad de volver a cosas y prácticas olvidadas que pueden sacarnos del atolladero, como que los jóvenes vuelvan a trabajar en la finca familiar.

La creación de marcas de aceite de oliva ocupa el primer lugar entre las consultas que reciben las agencias de publicidad y, en la región de Mesenia, se han presentado más de 20 solicitudes al Departamento de Industria local durante los últimos dos meses para obtener permisos para elaborar aceite de oliva de marca.

Buena suerte a los nuevos emprendedores, pero hay más de lo que parece; a pesar de la crisis, la gente ha decidido hacer algo con su dinero. Y dado que la mayoría de los nuevos empresarios invertirán sus ahorros (la financiación bancaria es prácticamente inexistente), el dinero fluirá en el mercado, se comprarán equipos, se contratará a nuevos trabajadores, y así sucesivamente.

Por supuesto, esto por sí solo no puede sacar a Grecia de la difícil situación en la que se encuentra, pero la producción de aceite de oliva es un negocio real y prometedor, a diferencia de todos los demás que llevaron al país y a otras economías europeas, antes sólidas, al borde de la extinción.