Fallece a causa de la COVID-19 Carlos Falcó, innovador productor de aceite de oliva y viticultor
Aunque es más conocido por los vinos que elabora en su finca de Toledo, Falcó también contribuyó a revolucionar el sector del aceite de oliva en España mediante la promoción de la calidad.
Carlos Falcó y Fernández de Córdova, un innovador viticultor y productor de aceite de oliva, ha fallecido a los 83 años a causa de complicaciones derivadas de la COVID-19.
Nacido en Sevilla en 1937, el quinto marqués de Griñón tuvo una educación aristocrática y pasó su infancia jugando con Juan Carlos I, el futuro rey de España. Sin embargo, quienes lo conocían bien decían que había nacido para ser empresario.
Aunque creció en una reconocida región vinícola española, Falcó se interesó por primera vez en la elaboración de vino mientras estudiaba ingeniería agraria en la Universidad de California, Davis, en 1960.
Tras finalizar sus estudios, Falcó regresó a España y se instaló cerca de Toledo. Una vez de vuelta en la finca familiar, comenzó a plantar variedades de uva extranjeras, una práctica que anteriormente había estado prohibida en España. A pesar de ello, su primera cosecha tuvo una buena acogida en 1983.
Falcó también revolucionó las prácticas de producción de aceite de oliva de su familia. Aunque la finca llevaba siglos produciendo aceite, a Falcó no le satisfacía su baja calidad.
En 1989, viajó a la Toscana y contó con la ayuda de Marco Mugelli, un científico agrícola, ingeniero y experto en aceite de oliva reconocido internacionalmente, para mejorar las prácticas de producción de su finca.
El viaje dio sus frutos y, en 2002, Falcó produjo un aceite de oliva virgen extra que causó sensación en el congreso gastronómico Madrid Fusión. Según su hija, Xandra Falcó Girod, esto marcó el inicio de una tendencia hacia la producción de aceite de oliva de alta calidad en España.
En la segunda mitad de su vida, Falcó trabajó duro para promover el aceite de oliva como un producto saludable y artesanal. Mientras promocionaba su libro de 2013, Oleum, expuso una visión para el futuro del aceite de oliva.
«[Debe estar] respaldado por una revolución tecnológica, cualitativa, dietética y comunicativa que aumente su atractivo, que deje definitivamente atrás su actual condición de materia prima con escasa credibilidad comercial y ocupe el papel protagonista que se merece en una nueva cultura que destaque su condición de estrella de la dieta mediterránea», afirmó.