Cataluña destina un millón de euros a la recuperación tras el paso de Filomena y rechaza la mayoría de las solicitudes de ayuda

Los olivareros locales están indignados después de que se rechazara el 65 % de las solicitudes de ayudas para la recuperación. Afirman que las autoridades están subestimando los daños a largo plazo.

Para compensar a los agricultores por los gastos incurridos en las labores de recuperación, el Gobierno de Cataluña ha aprobado más de un millón de euros en ayudas para los olivareros afectados por la tormenta Filomena el pasado mes de enero.

Se presentaron un total de 623 solicitudes de indemnización, de las cuales 89 no fueron aceptadas por incumplimiento de los requisitos y 23 fueron retiradas. De las 511 restantes, 170 fueron aprobadas y 341 denegadas.

«Es muy difícil determinar el potencial productivo si no has estado aquí antes». – Víctor Sas, técnico de regadío

Solo eran subvencionables los olivares con daños superiores al 30 por ciento. Se calculó que la superficie en la que se constató este nivel de daños ascendía a 1.245 hectáreas.

Para determinar el grado de daño, los técnicos del Departamento de Acción Climática, Alimentación y Agenda Rural de Cataluña utilizaron una combinación de evaluaciones in situ y fotografías enviadas por los solicitantes a través de una aplicación móvil.

Véase también: España despliega a la policía para supervisar la cosecha de aceitunas

Sin embargo, los olivareros catalanes han protestado por la decisión de denegar el 65 % de las solicitudes de indemnización. Argumentan que la evaluación subestimó los daños a largo plazo que la nieve causó a sus árboles.

Miquel Maria Prunera es uno de los agricultores que no recibió ayudas. Ubicado en las Garrigues, una de las principales regiones productoras de aceitunas de Cataluña, declaró a los medios locales que su cosecha de 2021 fue casi un 98 % inferior a la anterior. «En 2020 pesé 41 000 kilogramos y este año solo 900», afirmó.

En Bovera, una de las principales localidades de las Garrigues, tanto el alcalde como un técnico local de regadío afirmaron que el Departamento de Acción Climática, Alimentación y Agenda Rural debería volver y contratar a técnicos locales para evaluar los daños sufridos por los olivareros.

«Es una zona complicada y, al no ser técnicos de la zona, hicieron lo que pudieron», declaró Òscar Acero, alcalde de Bovera, a los medios locales.

«Es muy difícil determinar el potencial productivo si no has estado aquí antes», añadió Víctor Sas, el técnico de regadío.

Aproximadamente 46 000 hectáreas de olivares de Cataluña se vieron afectadas por la tormenta Filomena, que se cobró la vida de cinco personas y causó unos daños estimados en 1 800 millones de euros. Aunque a principios de año se concedieron indemnizaciones, el alcance total de los daños no quedó claro de inmediato.

Tal y como explicó en septiembre Lluís Gaya, responsable del sector olivarero de la Asociación de Jóvenes Agricultores y Ganaderos de Cataluña (JARC): «Tras la poda, los agricultores se encontraron con un impacto mayor y un trabajo de poda mucho más extenso que en otros años para eliminar todas las ramas rotas por el peso de la nieve».

Añadió que otras ramas «parecían estar en buen estado, pero estaban rotas, y ahora, con el peso de las aceitunas, han cedido o lo harán antes de la cosecha».

Este tipo de daños pueden deberse no solo a tensiones físicas, sino también a una destrucción microscópica provocada por el agua que se congela en el interior del árbol y rompe las paredes celulares.

Dado que los problemas de esta naturaleza pueden tener repercusiones a largo plazo, no se puede descartar que se soliciten ayudas adicionales en el futuro.