La UE aprueba una ayuda de emergencia de 540 millones de euros para los agricultores
La Unión Europea aprobó una ayuda agrícola de emergencia por valor de 540 millones de euros y amplió las opciones de financiación para los gobiernos que están haciendo frente a los elevados costes de los fertilizantes y la energía.
Los agricultores europeos disponen cada vez de más fondos, mientras que los Estados miembros tendrán mayor libertad para decidir cómo se distribuyen y qué sectores agrícolas y productores necesitan apoyo con mayor urgencia.
En respuesta a los elevados y persistentes costes de los fertilizantes y la energía, vinculados a la crisis de Oriente Medio, la Unión Europea está destinando 540 millones de euros de su reserva agrícola, un fondo de emergencia utilizado para hacer frente a crisis agrícolas graves.
La UE también ha adoptado cambios normativos que otorgan a los gobiernos nacionales una mayor flexibilidad en el uso de los fondos de la Política Agrícola Común (PAC). La PAC es el principal sistema de subvenciones agrícolas y financiación para el desarrollo rural del bloque.
Los cambios permiten a los gobiernos adelantar pagos a los agricultores, reorientar los fondos disponibles y establecer ayudas temporales de liquidez.
El 17 de julio, los Estados miembros aprobaron la propuesta de la Comisión Europea de distribuir 540 millones de euros entre los 27 Estados miembros de la UE.
Francia recibirá la asignación más cuantiosa, con 107,1 millones de euros, seguida de Polonia, con 66,6 millones, y Alemania, con 60,3 millones.
Entre los principales países productores de aceite de oliva del bloque, España recibirá 50,2 millones de euros, Italia 45,6 millones, Grecia 20,8 millones, Portugal 9,5 millones y Chipre 1,5 millones.
Esta medida de emergencia ofrece a los gobiernos nacionales un amplio margen para establecer sus propias prioridades. Podrán complementar sus asignaciones con financiación nacional por un importe de hasta el 200 % de la contribución de la UE.
La Comisión ha señalado que estos fondos deben compensar a los agricultores más afectados por las pérdidas económicas derivadas del aumento de los costes de los fertilizantes y la energía.
Los Estados miembros deben definir sus prioridades utilizando criterios objetivos y no discriminatorios, evitar distorsiones del mercado y garantizar que los agricultores no reciban más de una indemnización por las mismas pérdidas.
Los gobiernos nacionales determinarán qué productores se han visto más gravemente afectados, cuánto recibirá cada uno y si se debe dar prioridad a determinados sectores, productos o sistemas de producción.
El diseño de cada régimen nacional de ayudas determinará si las explotaciones olivareras pueden optar a ellas y cómo se calculan sus pagos.
Los Estados miembros deben distribuir la ayuda de emergencia antes del 28 de febrero de 2027. La Comisión ha señalado que es necesario actuar con rapidez, ya que los agricultores pronto tendrán que tomar decisiones de compra y producción de cara a la campaña de 2027.
Además de la asignación de 540 millones de euros, el Consejo de la Unión Europea ha adoptado un reglamento independiente que amplía las opciones de que disponen los gobiernos en el marco de la actual PAC.
Aunque las dos medidas se basan en canales de financiación distintos, ambas forman parte de la respuesta más amplia de la UE al aumento de los costes de los fertilizantes y la energía.
El reglamento establece un mecanismo temporal de liquidez dentro de los programas de desarrollo rural para los agricultores más afectados por el aumento de los costes de los fertilizantes y otros costes de producción.
Podrá financiarse con recursos del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural que, de otro modo, podrían quedar sin utilizar.
El FEADER podrá financiar hasta el 65 % del gasto público subvencionable en el marco del nuevo mecanismo. Los Estados miembros podrán aportar financiación nacional adicional de hasta el 200 % de la contribución del FEADER.
Para acelerar la distribución y reducir la carga administrativa, la ayuda podrá abonarse como un importe fijo por hectárea y aplicarse a través de los planes estratégicos nacionales de la PAC.
Para el ejercicio de solicitud de 2026, el reglamento eleva el anticipo máximo de los pagos directos del 70 % al 75 % y permite a los Estados miembros efectuar dichos pagos antes de lo habitual.
Los gobiernos también podrán ajustar sus asignaciones de pagos directos para 2027 a fin de reflejar las prioridades nacionales y la evolución de las condiciones en sus sectores agrícolas.
Las últimas medidas se producen tras la reciente suspensión por parte de la UE de los aranceles sobre las importaciones de amoníaco y urea procedentes de varios países. La medida tenía por objeto aumentar la disponibilidad de fertilizantes nitrogenados y reducir los costes de importación.
Si bien la suspensión de los aranceles se centra en los precios y el suministro de fertilizantes, las medidas financieras recién aprobadas pretenden aliviar la presión que ya están sufriendo los agricultores mediante ayudas directas, pagos anticipados y una mayor flexibilidad en el uso de los fondos agrícolas.
La Comisión Europea ha descrito estas iniciativas como parte de un plan de acción más amplio en materia de fertilizantes destinado a reforzar la producción nacional, diversificar los suministros y reducir la vulnerabilidad de Europa ante las perturbaciones geopolíticas y del mercado energético.
Las organizaciones agrícolas han presionado a los gobiernos para que pasen rápidamente de la aprobación europea a la puesta en marcha de programas nacionales de ayuda.
El presidente de la Asociación de Agricultores de Irlanda, Francie Gorman, declaró recientemente ante los miembros del Parlamento Europeo que la propuesta de 540 millones de euros aún no se había traducido en un apoyo tangible para los agricultores.
Advirtió de que los agricultores necesitaban certidumbre antes de adquirir fertilizantes para la campaña de producción 2026-27 y pidió una respuesta europea coordinada en lugar de medidas nacionales fragmentadas.
Copa-Cogeca, la organización europea que agrupa a agricultores y cooperativas agrícolas, estima que solo el impuesto fronterizo sobre el carbono de la UE aplicado a los fertilizantes supondrá un coste de 820 millones de euros para los agricultores en 2026.
La organización ha pedido salvaguardias inmediatas, una mayor transparencia del mercado y medidas para garantizar el suministro de fertilizantes para 2027.
El Consejo ha señalado que las medidas tienen por objeto dotar a los Estados miembros de las herramientas necesarias para prestar una ayuda urgente y específica, al tiempo que se fomenta un uso más eficiente de los fertilizantes y la adopción de alternativas de origen biológico, con bajas emisiones de carbono y circulares.
El proceso legislativo relativo al reglamento de la PAC ha concluido. Entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea.