Europol advierte del aumento de los productos falsificados en toda la UE
Europol ha advertido a productores y consumidores sobre el uso indebido y la falsificación continuados de productos alimenticios con indicación geográfica en Europa.
Un informe de Europol, la agencia policial de la UE, advierte de que el uso indebido y la falsificación de productos con indicación geográfica (IG) siguen siendo un problema grave para los productores alimentarios de la UE.
El Informe de situación de 2017 sobre la falsificación y la piratería en la Unión Europea, un informe conjunto de Europol y la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), incluye una breve sección sobre el uso indebido de las etiquetas de alimentos ecológicos y de origen certificado. En él se señala que en 2015 se produjo un aumento de la falsificación de dichas etiquetas y que se prevé que esta práctica continúe.
También reveló que entre los países cuyos productores se ven más afectados por esta práctica delictiva se encuentran Alemania, España, Francia, Italia y Grecia. La mayoría de los productos fraudulentos son de alta gama y gran valor, como el vino y las bebidas espirituosas, así como el queso, la carne, la fruta, los productos vegetales (incluido el aceite de oliva) y los cereales.
Según el informe, en 2014 se registraron 16 618 incautaciones de productos falsificados etiquetados indebidamente con indicaciones geográficas de la UE, pero estas se redujeron a unas pocas al año siguiente. A pesar de ello, se advierte de que «el riesgo de productos que infringen las indicaciones geográficas sigue siendo considerable», pero Europol considera que se trata de una cuestión que compete a las fuerzas del orden nacionales, ya que dichos productos suelen producirse y venderse en las proximidades de las regiones en las que afirman haberse fabricado.
El problema que plantean los productos falsificados para los productores locales es que estos productos falsamente etiquetados, que a veces incluso se producen en el extranjero, les excluyen de sus propios mercados por su precio. Esto supone una pérdida de ingresos, al tiempo que se socava la confianza de los consumidores en estos productos etiquetados como de alta calidad.
El informe de 2016 de la EUIPO, «Infracción de las indicaciones geográficas protegidas de vinos, bebidas espirituosas, productos agrícolas y alimenticios en la Unión Europea», reveló que en 2014 el 9 % de los productos con indicación geográfica del mercado de la UE eran falsificados, lo que representaba un valor total de 4 300 millones de euros.
Se identificó a los productores franceses como los más perjudicados por la falsificación, con unas pérdidas por un valor total de 1 600 millones de euros, seguidos de Italia (682 millones de euros), Alemania (598 millones de euros), España (266 millones de euros) y Grecia (235 millones de euros). Al mismo tiempo, los consumidores de la UE pierden 2 300 millones de euros al año al pagar por lo que creen que es un producto auténtico de gran valor.
En el marco de los regímenes de calidad de la UE para los productos agrícolas, existen tres indicaciones geográficas. Los productos etiquetados con la Denominación de Origen Protegida (DOP) se producen, transforman y elaboran en una zona geográfica específica situada dentro de la UE utilizando los ingredientes y los conocimientos técnicos de los productores locales.
Los que cuentan con la Indicación Geográfica Protegida (IGP) son productos vinculados a una determinada región en la que se producen, transforman y elaboran, pero los ingredientes no tienen por qué proceder de una zona geográfica específica.
La tercera categoría, la especialidad tradicional garantizada (ETG), designa a los productos con un «carácter tradicional» en cuanto a sus ingredientes o su modo de elaboración, pero que no tienen un vínculo específico con una zona geográfica.
Actualmente hay más de 1 400 productos alimenticios de la UE con una de estas tres indicaciones geográficas en 40 categorías diferentes de productos alimenticios, y cada mes se presentan nuevas solicitudes. Francia, Italia, Portugal, España y Grecia son los países con mayor número de productos alimenticios registrados.
Durante una operación contra el fraude alimentario de cuatro meses de duración denominada OPSON V, llevada a cabo por Europol e INTERPOL en 57 países entre noviembre de 2015 y febrero de 2016, los condimentos fueron el tipo de alimento falsificado o de calidad inferior más incautado de un total de 11 131 toneladas de mercancías. Entre ellos se encontraban 7 000 litros de aceite de oliva virgen extra italiano mal etiquetado y más de 526 toneladas de aceitunas italianas que habían sido teñidas con una solución de sulfato de cobre para realzar su color verde.
Menos de un año después, la operación OPSON VI descubrió 9 800 toneladas de productos falsificados
en 61 países. Se descubrió que el aceite de oliva vendido como «virgen» en Dinamarca contenía aceite mezclado o lampante
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