En Andalucía, los activistas luchan por salvar olivos centenarios de las plantas de energía solar

Unos activistas andaluces se oponen al plan del Gobierno de instalar 25 megaplantas solares en olivares, alegando que esto supondrá la destrucción de árboles centenarios y afectará a las economías locales.

Después de que la Junta de Andalucía aprobara la instalación de 25 megacentrales solares en 5.500 hectáreas de olivares, los activistas recogieron más de 56.000 firmas para detener el proyecto.

La iniciativa, que forma parte de la política de transición energética del Gobierno andaluz, supondría la tala de unos 500 000 árboles centenarios en las provincias de Jaén y Córdoba.

Aunque el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno, afirmó que las autoridades regionales plantarían 1,5 millones de árboles nuevos en 2.500 hectáreas, activistas e investigadores señalaron que esta cifra cubriría menos del seis por ciento del dióxido de carbono que capturan anualmente los árboles centenarios.

Véase también: Investigadores estudian las sinergias entre los paneles solares y los olivares

Una investigación de la Fundación Aquae muestra que los olivos jóvenes capturan entre 10 y 30 kilogramos de dióxido de carbono al año. Datos independientes de la Universidad de Jaén estiman que los árboles centenarios absorben unos 570 kilogramos de dióxido de carbono al año.

Como resultado, los activistas de SOS Rural y Campiña Norte Contra las Megaplantas Solares, los grupos que recogieron las firmas, estimaron que el Gobierno tendría que plantar casi 30 millones de árboles nuevos para compensar las emisiones que estos árboles ya no absorberían.

La protesta se produce después de que Campiña Norte Contra las Megaplantas Solares presentara en enero una denuncia penal contra Greenalia y FRV Arroyadas, dos empresas que desarrollan plantas solares. El caso sigue su curso en los tribunales.

«Es contradicto­rio hablar de des­carbona­ción mientras se destruyen árboles cen­tenarios, que son los mayores sumideros de carbono naturales que tenemos», declaró Natalia Corbalán, portavoz na­cional de SOS Rural, a los medios lo­cales.

Los activistas también destacaron el impacto social de sustituir los olivares por plantas solares, incluida la pérdida de puestos de trabajo tradicionales relacionados con la recolección de los árboles, sin que haya sustitutos evidentes.

Véase también: Una propuesta prohibiría la instalación de paneles solares en las tierras de cultivo de Italia

Los activistas de Lopera alegan que una nueva planta solar que abarcaría unas 425 hectáreas requeriría la tala de 42 000 olivos.

Un informe de la cooperativa La Loperana estimó que esto supondría la pérdida de unos dos millones de kilos de aceitunas por cosecha, lo que podría producir unos 400 000 litros de aceite de oliva.

La cooperativa calculó que perdería unos 3,1 millones de euros en salarios y ventas de aceite de oliva, lo que representa alrededor del 25 % de la economía de Lopera.

Los agricultores también alegaron que algunos propietarios se vieron obligados a arrendar en condiciones desfavorables porque el Gobierno calificó los proyectos como de utilidad pública, lo que les permitía iniciar procedimientos de expropiación contra los que se resistían.

Sin embargo, Jorge Paradela, consejero de Industria, Energía y Minas del Gobierno regional, calificó las afirmaciones de los activistas de «erróneas y distorsionadas».

Declaró a Canal Sur Radio que la expansión de las energías renovables en Jaén no se ha producido a expensas de la expansión del cultivo del olivo.

«En la provincia de Jaén hay hoy 4.000 hectáreas más de olivares que hace cinco años», afirmó.

Paradela también rebatió la estimación de los activistas sobre el número de árboles talados en La Lópera para dar cabida a la planta solar, indicando que se acercaría más a los 13 000.