Unos investigadores transforman los residuos de los olivares en bioplástico
La transformación de las hojas y ramas del olivo en biopolímeros reportaría beneficios medioambientales, económicos y sociales a los olivicultores.
Investigadores de la Universidad de Jaén y de la Fundación Andaltec han fabricado un plástico apto para el envasado de alimentos y para usos industriales a partir de los residuos de la poda de los olivares.
Los investigadores transformaron la biomasa obtenida de hojas y ramas de olivo en biopolímeros capaces de resistir temperaturas de hasta 300 ºC o 400 ºC, dependiendo del tipo de tratamiento.
Gracias a su alta resistencia al calor, los científicos afirmaron que los biopolímeros son un excelente candidato para su uso como biofilm en aplicaciones de envasado de alimentos.
Véase también: Los subproductos de la molienda de la aceituna podrían mejorar la alimentación animalEl compuesto de interés en cualquier tipo de fabricación de bioplásticos es la celulosa de la lignocelulosa, que también se compone de hemicelulosa y lignina. La biomasa del olivo contiene entre un 30 y un 40 % de celulosa.
«El atractivo [de la lignocelulosa] como fuente sostenible de biomateriales se atribuye en gran medida a diferentes factores, como [su] bajo coste, amplia disponibilidad y composición química», escribieron los investigadores en el estudio publicado en la revista científica Biofuels, Bioproducts and Biorefining.
Durante su investigación, los investigadores refinaron las fibras de biomassa para obtener pulpa de celulosa y, a continuación, la transformaron químicamente en acetato de celulosa. «La producción de acetato de celulosa mediante este enfoque presenta algunas ventajas desde diferentes perspectivas», escribieron.
Los investigadores argumentaron que la transformación de los residuos de los olivares en bioplástico proporciona a los agricultores mayores beneficios económicos que el uso de los residuos para el compostaje, la generación de energía o la cobertura del suelo.
«La ventaja económica es que constituye una nueva forma de revalorizar la biomasa de poda del olivo que permite obtener polímeros de alto valor añadido y muy demandados en el mercado», escribieron los investigadores.
Según María Dolores La Rubia, coautora del estudio e investigadora del departamento de ingeniería química, ambiental y de materiales de la Universidad de Jaén, los residuos de los olivares también serían una alternativa más económica para los fabricantes de plástico. Los plásticos sintéticos se fabrican a partir del refinado del petróleo crudo, el gas natural o el carbón.
Véase también: Investigadores estudian las sinergias entre los paneles solares y los olivares«El olivar andaluz podría convertirse así en el principal proveedor de materias primas para la fabricación de bioplásticos en España», afirmó.
Además, los investigadores argumentaron que la nueva aplicación del subproducto de la olivicultura podría reducir su impacto ambiental. Según algunas estimaciones, las explotaciones de alta densidad y superalta densidad en España producen 30 toneladas de biomasa procedente de la poda de olivos por hectárea cada año.
«Tradicionalmente, este residuo se utiliza in situ como enmienda del suelo o, en la mayoría de los casos, se incinera, lo que aumenta significativamente la huella de carbono de la industria del aceite de oliva», escribieron los investigadores.
Añadieron que una mayor investigación sobre el uso de la biomasa de poda de olivo como ingrediente en el plástico podría ayudar a crear nuevas oportunidades de negocio en Andalucía.
«Existen ventajas sociales, dado que tiene un gran potencial para generar nuevos modelos de negocio, basados en los principios de la economía circular, en las zonas agrícolas del sur de España donde se concentra el cultivo del olivar y que, en muchos casos, corren un alto riesgo de despoblación», añadieron.