El presidente de Argentina promete ayudas para el sector del aceite de oliva, que atraviesa dificultades
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner ha prometido ayuda del Gobierno federal al maltrecho sector del aceite de oliva argentino tras los despidos registrados en la región de Catamarca.
La presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, ha prometido ayuda del Gobierno federal al maltrecho sector del aceite de oliva del país, tras los 200 despidos registrados en la región de Catamarca debido al aumento de los costes, los bajos rendimientos de las cosechas, el bajo precio internacional del aceite y las dificultades para contratar mano de obra.

El diputado federal por Catamarca, Dalmacio Mera, anunció que la ayuda se prestará tanto a corto plazo, para garantizar que se lleve a cabo la próxima cosecha, como a medio y largo plazo, con el fin de sostener la producción en la provincia.
El anuncio se produjo después de que Mera se reuniera con la presidenta para plantearle las preocupaciones del sector, una importante fuente de ingresos para esta provincia mayoritariamente árida, cuya economía agrícola se basa en las aceitunas, el vino, el tabaco, los frutos secos y el maíz. Catamarca es el mayor productor de aceitunas y aceite de oliva del país.
El Sr. Mera afirmó que el presidente prometió «soluciones inmediatas para revertir la situación y evitar más despidos», y que esta misma semana ya han comenzado a llegar técnicos a la provincia para integrar las respuestas del Gobierno. Afirma que la necesidad más acuciante será algún tipo de subsidio que reduzca los costes de la próxima campaña olivarera.
Con el fin de aliviar el temor de los trabajadores del olivo a perder sus prestaciones sociales mientras realizan trabajos estacionales, también podrían incluirse en un decreto presidencial que les permita seguir recibiendo el Asignación Universal por Hijo (AUH) mientras trabajan en la cosecha.
En cuanto al medio y largo plazo, el Gobierno se ha comprometido a sufragar la reconversión varietal de los olivos a especies de mayor rendimiento, con el fin de ayudar a las empresas a reducir la brecha entre beneficios y pérdidas.
Por estas razones, la legisladora provincial de Catamarca, Egle Altamirano, espera que la provincia declare el estado de emergencia en el sector olivarero lo antes posible, con el fin de activar los mecanismos que se están diseñando en el Gobierno y acelerar la ayuda a la región. «El problema no se resolverá hasta que se publique el decreto en la provincia en relación con la declaración de emergencia», declaró a Noa Press de Catamarca. «Es un primer paso que hay que dar, y creo que hay voluntad en este sentido».
A principios de este año se declaró el estado de emergencia en el sector olivarero del país en Pomán, un departamento de la provincia de Catamarca, eximiendo a las empresas dedicadas a la producción de aceitunas del pago de impuestos y tasas municipales durante seis meses. La medida se tomó tras la caída de los ingresos y los despidos en todo el sector, debidos en gran medida a la caída mundial de los precios del aceite de oliva y a la necesidad de reconvertir las variedades a otras especies con mayor rendimiento, lo que provocó cincuenta despidos en dos semanas.
En aquel momento, el alcalde de Pomán, Francisco Gordillo, criticó a los gobiernos provincial y federal por su falta de una política para abordar la situación, lo que agravaba la situación del empleo privado en Argentina. Afirmó que debía proporcionarse un mecanismo de apoyo a la producción de aceite de oliva para evitar que los empresarios despidieran a sus trabajadores con el fin de intentar cubrir los costes.
El Sr. Mera afirma que las medidas del Gobierno ayudarán al sector a seguir creando empleo y desarrollo, al tiempo que fomentarán la inversión a largo plazo en el sector y en la provincia, y mantendrán el perfil de producción olivarera de Catamarca.