España establece un mecanismo de excedentes para el aceite de oliva, lo que proporciona a las almazaras y a las empresas envasadoras una herramienta para frenar las fluctuaciones
España ha publicado una norma de comercialización que permite la retirada temporal de aceite de oliva en los años de excedentes, con el objetivo de estabilizar los precios y proteger los ingresos de los productores de cara a la campaña 2025-2026.
El Ministerio de Agricultura de España ha aprobado un nuevo mecanismo que permite la retirada temporal de aceite de oliva del mercado durante la campaña 2025-2026 para evitar el desplome de los precios en caso de que se produzcan excedentes, según informa Europa Press.
La norma, publicada el 28 de octubre, ofrece a los productores, cooperativas y comerciantes una herramienta formal para gestionar las caídas en uno de los mercados más cíclicos de la agricultura. Cuando la oferta supera a la demanda, se pueden retener temporalmente los volúmenes para aliviar la presión sobre los precios y salvaguardar los ingresos de los agricultores.
El País informó de que «el producto se retirará temporalmente en caso de excedentes para que el precio no baje demasiado», describiendo la medida como una forma de evitar el daño a largo plazo causado por los grandes descuentos.
Al publicar la normativa antes de la próxima campaña, Madrid aporta claridad a las almazaras y envasadoras a la hora de planificar sus estrategias de producción, almacenamiento y ventas. Las autoridades han destacado que la norma no es un límite de precios, sino una medida de protección condicional que solo se activa en años de excedentes para moderar la volatilidad.
La reacción del sector ha sido mesurada. El propietario de una almazara citado por ABC.es afirmó que no espera oscilaciones de precios significativas hasta finales de año, lo que sugeste que el mercado a corto plazo se mantiene estáble a pesar del nuevo marco.
Para los productores, la posibilidad de retener el aceite cuando los depósitos están llenos ofrece un respiro financiero y reduce la necesidad de ventas forzadas. Para los procesadores y minoristas, podría reducir las renegociaciones abruptas de contratos y favorecer una fijación de precios más estable a lo largo de la cadena de suministro.
Los analistas afirman que la medida también podría moderar la actividad especulativa al aclarar cómo y cuándo se puede retirar temporalmente el producto de la circulación. Esto podría reducir las fluctuaciones de precios y mejorar la previsibilidad del mercado.
Aunque los competidores de España estarán atentos a cualquier efecto sobre la dinámica de las exportaciones, la nueva norma responde a una petición de larga data de los grupos de productores de contar con una forma legal y transparente de responder al exceso de oferta sin socavar el valor del sector.
Ahora que la norma ya está en vigor, la atención se centra en cómo se desarrollará la cosecha de 2025-26 y en si las condiciones del mercado provocarán la primera aplicación del nuevo mecanismo.