La dieta mediterránea reduce la inflamación y mejora la movilidad en las personas con osteoartritis

La dieta mediterránea reduce el peso, la inflamación y la degradación del cartílago en las personas que padecen osteoartritis.

La osteoartritis (OA) es la forma más común de artritis. Según los CDC, entre 2008 y 2011 se calcula que 30,8 millones de adultos padecían OA en Estados Unidos, y se estima que para 2040 habrá 78 millones de personas con artritis. El 62 % de los adultos con artritis tiene menos de 65 años; 1 de cada 2 personas desarrolla OA antes de los 85 años; 2 de cada 3 personas obesas desarrollan OA sintomática de rodilla, y 1 de cada 4 desarrolla artritis dolorosa de cadera antes de los 85 años.
Véase también: Beneficios
del aceite de oliva para la salud . Al principio, los síntomas de la OA pueden controlarse con diversas medidas relacionadas con el estilo de vida y la alimentación. Sin embargo, con el tiempo, la OA puede limitar la movilidad y afectar a la calidad de vida de quienes la padecen. Los pacientes típicos recurren a tratamientos farmacológicos, como los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y los analgésicos, para aliviar el dolor y las molestias.

No obstante, aunque resultan útiles, estas intervenciones son solo a corto plazo y no previenen la progresión de la OA. Además, el uso prolongado de estas intervenciones puede acarrear complicaciones y efectos secundarios. Un estudio reciente, publicado en la revista *Journal of Nutrition, Health and Aging*, revela por primera vez que seguir una dieta mediterránea (MedDiet) puede resultar beneficioso para las personas que padecen OA, no solo en su tratamiento, sino también en su prevención.

El estudio asignó aleatoriamente a 124 participantes con un diagnóstico clínico de OA a seguir una dieta mediterránea o una dieta de control durante 16 semanas. Los investigadores se propusieron medir «biomarcadores perceptuales, funcionales y séricos en sujetos con OA». Se evaluó la amplitud de movimiento de la rodilla, las caderas y los dedos índices antes de la intervención, junto con mediciones de la masa corporal y muestras de sangre para determinar los niveles de proteína oligomérica de la matriz del cartílago sérica (sCOMP), un marcador de la degradación del cartílago. El grupo de la dieta mediterránea siguió una dieta mediterránea típica «rica en verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, aceite de oliva y pescado». Además, recibieron apoyo telefónico y orientación sobre su dieta y estilo de vida. El grupo de control no recibió ningún consejo sobre la dieta ni el estilo de vida.

Treinta de los cincuenta participantes del grupo de la dieta mediterránea mostraron un alto grado de cumplimiento de la intervención dietética. En comparación con el grupo de control, el grupo de la dieta mediterránea perdió una media de 1,5 kg, mientras que el grupo de control no presentó cambios. La molécula proinflamatoria IL-1a disminuyó en el grupo de la dieta mediterránea. Se sabe que esta molécula influye en la progresión de la OA, por lo que se trata de un hallazgo singular. En comparación con el grupo de control, el grupo de la dieta mediterránea experimentó cambios más pronunciados en todas las pruebas de amplitud de movimiento, aunque los resultados considerados más significativos fueron las mejoras en la flexión de rodilla y la rotación de cadera, lo que podría indicar un beneficio funcional para los participantes.

Además, los autores concluyen que «la reducción media de sCOMP en el grupo DIET (1 U/L) representa un cambio significativo», ya que esta medida indica que la dieta mediterránea podría ser beneficiosa para prevenir la progresión de la OA al reducir la degradación del cartílago.

Sin embargo, los autores sugieren que, en esta fase, al ser el único estudio de este tipo, se necesitarán más intervenciones de mayor duración para evaluar si estos beneficios son consistentes y se potencian con el paso del tiempo.