La dieta mediterránea se asocia con un cerebro más grande

Los investigadores de la Universidad de Columbia descubrieron que las personas que seguían una dieta mediterránea presentaban una menor atrofia cerebral asociada al deterioro cognitivo.

Si bien varios estudios de renombre han demostrado que la dieta mediterránea reduce el riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer, otros estudios no han logrado confirmar estos hallazgos. Según los autores de un artículo reciente publicado en la revista Neurology, las diferencias en los métodos utilizados y la subjetividad del diagnóstico clínico podrían explicar en parte la inconsistencia de los resultados.

Para eliminar el sesgo en la evaluación clínica, investigadores de la Universidad de Columbia utilizaron neuroimagen basada en resonancia magnética para examinar el papel de la dieta mediterránea en los cambios estructurales que se producen debido al envejecimiento.

Un mayor consumo de pescado y un menor consumo de carne podrían ser los dos elementos alimentarios clave que contribuyen a los beneficios de la dieta mediterránea sobre la estructura cerebral. — Investigadores de la Universidad de Columbia

Los investigadores utilizaron biomarcadores específicos de resonancia magnética para evaluar los cambios estructurales, el volumen cerebral y el grosor cortical de 674 sujetos de edad avanzada, sin demencia, cuya edad media era de 80 años.

Los sujetos multietnicos que vivían en el norte de Manhattan completaron cuestionarios de frecuencia alimentaria que se utilizaron para calcular las puntuaciones de la dieta mediterránea y determinar el cumplimiento de la misma.

Los resultados de los marcadores de resonancia magnética mostraron que los sujetos que tenían una puntuación más alta en la dieta mediterránea y un mayor cumplimiento de la misma presentaban un mayor volumen cerebral total, un mayor volumen de materia gris total y un mayor volumen de materia blanca total en comparación con aquellos que tenían un menor cumplimiento de la dieta mediterránea.
Véase también: Más artículos sobre la dieta
mediterránea También se observó el beneficio de un mayor consumo de pescado y un menor consumo de carne: los sujetos que consumían más pescado y menos carne tenían un mayor volumen total de materia gris. Del mismo modo, un mayor consumo de pescado se asoció con un mayor grosor cortical medio, mientras que aquellos que consumían menores cantidades de carne tenían un mayor volumen cerebral total.

Los investigadores también descubrieron que, tras ajustar los datos por edad, quienes consumían alcohol con moderación, además de consumir más pescado y menos carne, presentaban un mayor volumen cerebral.

Los resultados de este estudio sugieren que la atrofia cerebral, un cambio fisiológico natural que se produce con el envejecimiento, puede retrasarse mediante el consumo de la dieta mediterránea, una dieta rica en pescado, verduras, legumbres, frutas, cereales, frutos secos y grasas monoinsaturadas, como las que se encuentran en el aceite de oliva.

Los autores del estudio señalan que el consumo semanal de entre 85 y 140 gramos de pescado y la reducción del consumo de carne a menos de 100 gramos diarios podrían proteger contra el encogimiento cerebral equivalente a entre 3 y 4 años de envejecimiento.

Aunque aún se desconoce la base científica exacta de estos hallazgos, los resultados del estudio muestran que los beneficios de seguir la dieta mediterránea se extienden al retraso del encogimiento cerebral asociado al envejecimiento y podrían prevenir el deterioro cognitivo.