Estudio: los polifenoles del aceite de oliva favorecen la cicatrización de la piel dañada
Los polifenoles presentes en el aceite de oliva virgen extra potencian la capacidad de cicatrización de los fibroblastos, lo que abre nuevas posibilidades para aplicaciones innovadoras en el tratamiento de heridas.
Un nuevo estudio ha revelado que ciertos polifenoles presentes en el aceite de oliva virgen extra potencian la capacidad curativa de los fibroblastos, unas células esenciales para la formación de los tejidos conectivos.
Los fibroblastos desempeñan un papel crucial en la reparación de la piel dañada por lesiones o cortes. La investigación, publicada en Nutrients, allana el camino para el uso futuro de aplicaciones basadas en polifenoles para curar la piel lesionada.
Descubrimos que, al exponerse a los compuestos fenólicos, los fibroblastos migraban, lo que significa que se desplazaban para cerrar la brecha causada por la herida, lo que favorecía su acción curativa.
«Los fibroblastos son las principales células de la piel y participan en su regeneración», explicó a Olive Oil Times Olga García-Martínez, coautora del estudio e investigadora del departamento de ciencias de la salud de la Universidad de Granada. «Son esenciales para reparar la piel dañada».
Lucía Melguizo-Rodríguez, otra coautora e investigadora universitaria, añadió que los fibroblastos son cruciales en la reconstrucción de la matriz extracelular.
Véase también: Noticias de salud«Liberan compuestos que mantienen unidos todos los componentes de la piel; son la red que lo mantiene todo unido, y por eso su acción es tan relevante», declaró a Olive Oil Times.
Los científicos se centraron en cómo se vería afectado el comportamiento de los fibroblastos al aplicar hidroxitirosol, tirosol y oleocanthal, los polifenoles más abundantes en el aceite de oliva virgen extra.
«Se eligieron esos tres fenoles porque investigaciones previas demostraron su interesante comportamiento cuando se aplicaban a diferentes células de tejido, como los osteoblastos, las células óseas», explicó García-Martínez. «Seleccionamos esos tres porque había más posibilidades de que pudieran estimular células de tejido blando como los fibroblastos».
La investigación puso de relieve que esos compuestos fenólicos estimularían el crecimiento de los fibroblastos al aplicarlos.
«Se trata de un resultado muy relevante, ya que, cuando la piel está lesionada, estimular el desarrollo de un mayor número de fibroblastos daría lugar a una mejor cicatrización», señaló Melguizo-Rodríguez.
Sin embargo, ese no fue el único resultado que observaron, ya que los polifenoles también afectaban al comportamiento de los fibroblastos en condiciones in vitro.
«Descubrimos que, al exponerse a los compuestos fenólicos, los fibroblastos migraban, lo que significa que se desplazaban para cerrar la brecha causada por la herida, lo que favorecía su acción cicatrizante», explicó Melguizo-Rodríguez.
Además, el crecimiento de los fibroblastos observado por los investigadores en el entorno de laboratorio no mostró ninguna alteración celular.
«Cuando se aplican terapias de estimulación del crecimiento celular, un posible efecto negativo es el crecimiento desigual de las propias células, o mutaciones celulares que podrían ser peligrosas», explicaron los investigadores.
Por eso, los científicos desarrollaron un experimento que pone de relieve que el crecimiento celular estimulado por los polifenoles es seguro.
«Uno de los experimentos se centró en eso y demostró que las células no presentan ningún tipo de aneuploidía del ADN, lo que significa que no muestran ningún indicio de que esas células pudieran estar mutando», afirmó Melguizo-Rodríguez.
Los científicos destacaron que su investigación forma parte de un creciente conjunto de estudios centrados en el impacto de los polifenoles en los tejidos humanos y los perfiles celulares. Investigaciones anteriores revelaron que otros fenoles presentes en el aceite de oliva virgen extra también estimulaban la proliferación y la migración de los fibroblastos.
Véase también: Datos sobre el aceite de oliva y el cuidado de la pielOtros estudios también han apuntado al papel de los fenoles en la regulación del proceso de cicatrización de las heridas y a su posible acción protectora frente a los cambios relacionados con la edad en los fibroblastos.
Sin embargo, la búsqueda de formas de utilizar el aceite de oliva virgen extra como herramienta eficaz para curar heridas requerirá más estudios.
«En estos momentos, estamos investigando cómo las propiedades curativas que detectamos podrían aplicarse con éxito donde sea necesario», afirma García-Martínez. «Algunos ejemplos de soluciones futuras podrían ser hidrogeles o cremas».
«Ahora comprendemos lo que ocurre cuando se aplican fenoles a los fibroblastos directamente en un entorno de laboratorio», añadió Melguizo-Rodríguez. «En la vida real, como en el caso de una herida en la piel humana, las condiciones son bastante diferentes».
La aplicación directa de fenoles a los fibroblastos podría resultar complicada, ya que el uso de aceite de oliva virgen extra sobre la piel solo llegaría a la superficie de la misma.
«También hay otras poblaciones celulares [en la superficie de la piel], por lo que no basta con aplicar aceite de oliva virgen extra sobre las heridas; se necesita un [vehículo] para transportar los fenoles hasta donde se necesitan», explicó Melguizo-Rodríguez.
«El siguiente paso es diseñar un mecanismo en el laboratorio con el que podamos introducir eficazmente los fenoles», añadió García-Martínez. «Una vez logrado esto, estaremos un paso más cerca de crear aplicaciones prácticas derivadas del aceite de oliva virgen extra»,
Los investigadores hicieron hincapié en que es imposible estimar cuánto tiempo llevará llegar a esa etapa, ya que también depende de la financiación de la investigación.
No obstante, explicaron que, una vez alcanzado ese objetivo, será necesario evaluar los resultados de la aplicación del nuevo remedio.
«Es importante definir e identificar los posibles efectos adversos, aunque no esperemos que se produzcan», afirmó Melguizo-Rodríguez.
El desarrollo de un remedio que ofrezca nuevas opciones a médicos, enfermeros y pacientes para tratar las heridas cutáneas también podría tener un origen sostenible.
«Durante el procesamiento de la aceituna, las aguas residuales ricas en polifenoles suelen desecharse tras la producción de aceite de oliva», concluyó Melguizo-Rodríguez. «Es interesante aislar los compuestos que necesitamos de una materia prima que actualmente no resulta interesante para el mercado».