Los científicos defienden un estudio que concluye que la Xylella no es la responsable de la mayoría de los OQDS

Margherita Ciervo y Marco Scortichini defienden su investigación, según la cual la Xylella fastidiosa no fue la responsable de la mayoría de las muertes de olivos en Apulia durante la última década.

La réplica a nuestro artículo por parte de Donato Boscia, director de la unidad del Instituto de Protección Vegetal Sostenible de Bari, perteneciente al Consejo Nacional de Investigación, requiere algunas aclaraciones

Cabe destacar que los estudios iniciales sobre el declive del olivo en Salento atribuían el fenómeno a una serie de patógenos: la enfermedad «compleja», que incluía también algunos hongos. Sin embargo, tras la identificación de Xylella fastidiosa subsp. pauca, esta bacteria se ha considerado el único agente causal del síndrome de declive rápido del olivo (OQDS).

En con­se­cuencia, a partir de 2015, todos los sí­ntomas de de­ca­mi­o i­den­t­i­fi­ca­dos en los olivos, como la mu­er­te de hojas, ramitas y ramas, se atri­bu­yeron a la bac­te­ria, y esta su­po­si­ción se transmitió en gran medida a los agri­cul­to­res, agró­no­mos, periodistas y políticos.

Véase también: Un estudio revela que la Xylella podría no ser la responsable de la devastación de los olivos en Apulia

Durante los estudios de seguimiento, los inspectores regionales han recogido, en consecuencia, muestras de olivos que muestran visiblemente algunos de esos síntomas, simplemente porque se sospecha que están causados por la Xylella fastidiosa.

Al examinar los datos recopilados por los inspectores fitosanitarios regionales de Apulia, surge una pregunta. Si, desde 2016 hasta 2022, el por­centaje de olivos que pre­sentan sí­ntomas vis­i­bles de de­gra­da­ción y que han da­do re­sulta­do pos­iti­vo en las pruebas de Xylella fas­tidiosa se sitúa en un rango del 22,5 % al 3,21 %, ¿qué otros patógenos causaron los síntomas en el 78-97 % restante de los olivos?

En este contexto, cabe destacar que, en las pruebas de patogenicidad, Xylella fastidiosa subsp. pauca provoca cierto marchitamiento foliar en las plantas inoculadas más de un año después de la inoculación, mientras que los hongos pertenecientes a Neofusicoccum spp., aislados en las mismas zonas del Salento afectadas por la enfermedad del olivo, son capaces de matar toda la planta en dos o tres semanas (Scortchini et al., 2023).

La amplia presencia de hongos y su agresividad podrían explicar la gran mayoría de los olivos sintomáticos muestreados que dieron negativo para la bacteria.

Es pos­si­ble que en las zonas infectadas de Salento, la Xylella fas­tidiosa esté muy presente, pero lo que se observa es que los hongos fitopatógenos también están con­tem­po­ra­l­me­n­te presentes en el mismo árbol que aloja la Xylella fas­tidiosa.

Un enfoque más ex­ha­us­ti­vo del estudio sobre el declive del olivo debería tener en cuenta también otros fitopatógenos implicados en la compleja enfermedad que afecta actualmente a los olivos en Apulia.

Cabe añadir que, hoy en día, muchas emergencias patológicas que afectan a las especies leñosas están causadas por una serie de fitopatógenos que pueden actuar entre sí y en combinación también con factores abióticos predisponentes.

En cualquier caso, en Salento, ni la Xylella fastidiosa ni el OQDS podrían haber matado a «decenas de millones» de olivos, teniendo en cuenta que en la provincia de Lecce se estima que hay «solo» 11 millones, y muchos de ellos siguen visiblemente sanos y productivos. Por lo tanto, esta narrativa carece por completo de fundamento.

Un segundo aspecto de la refutación se refiere a la baja incidencia de Xylella fastidiosa en las zonas delimitadas. No negamos que el objetivo de los estudios de seguimiento sea encontrar árboles infectados y que sea de esperar una baja presencia de la bacteria dentro de las zonas «de amortiguación». Señalamos el sacrificio innecesario de olivos centenarios y milenarios asintomáticos que rodean al infectado en un radio de 50 metros.

Según los modelos epidemiológicos que revelaron «el papel insignificante de los árboles asintomáticos» en la propagación de la enfermedad, el desbroce adicional no parecería útil.

Cabe añadir también que el desbroce «a ciegas» de árboles, sin tener en cuenta la presencia real de la bacteria en la copa del olivo, parece bastante obsoleto, especialmente si se tiene en cuenta el gran número de técnicas de detección muy sensibles y fiables desarrolladas recientemente para la Xylella fastidiosa.

Además, muchos olivos autóctonos del Salento, infectados desde 2015, se encuentran hoy en día perfectamente sanos y productivos.

Hace unos años, se predijo que en todo Salento «solo quedarían 50 olivos, una especie de museo del pasado».

Hoy en día, tal afirmación parece bastante alejada de la realidad, ya que, gracias a estrategias de gestión de campo que permiten que los olivares vegeten y produzcan, muchos agricultores siguen cuidando sus olivares plantados con Ogliarola salentina y Cellina di Nardò.

Además, actualmente se observa en Salento un amplio fenómeno de resiliencia, que incluye también las zonas donde se registró el brote inicial de la enfermedad.

Margherita Ciervo es investigadora y profesora en el Departamento de Economía, Gestión y Territorio de la Universidad de Foggia.

Marco Scortichini es investigador en el centro de investigación de cultivos de olivo, frutales y cítricos del Consejo de Investigación y Economía Agrícola (CREA) en Roma.