Argentina obtiene su primera indicación geográfica para el aceite de oliva

Los productores locales y las autoridades consideran que la primera IGP del país servirá para dar a conocer la variedad local Arauco y esperan que otras regiones sigan su ejemplo.

El aceite de oliva virgen extra producido en la provincia argentina de Mendoza, al oeste del país, obtendrá la Denominación de Origen Protegida a finales de mes.

El sello de calidad que protege a los aceites de oliva virgen extra contra la imitación o la falsificación entrará en vigor oficialmente 30 días después de su publicación por parte del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca.

Creemos que es una oportunidad para posicionar positivamente el olivar local (en el mercado) y mantener al menos parte de los olivos tradicionales de la variedad Arauco.– Alfredo Baroni, coordinador técnico del Instituto de Desarrollo Rural

Para obtener la protección, los aceites de oliva virgen extra deben producirse utilizando un mínimo del 20 % y un máximo del 50 % de la variedad autóctona Arauco. El resto del aceite debe incluir aceitunas de las variedades Frantoio, Arbequina, Farga, Coratina, Picual o Koroneiki.

Los productores locales y las autoridades consideran que la IGP es un paso adecuado para dar más valor a las producciones de calidad.

Véase también: El mal tiempo afecta a la cosecha de aceitunas en Argentina, pero la calidad sigue siendo alta

«Un sello que permita la identificación por origen es muy importante para el olivar de Mendoza», declaró a Olive Oil Times Alfredo Baroni, coordinador técnico del Instituto de Desarrollo Rural. «Creemos que es una oportunidad para posicionar positivamente el olivar local [en el mercado] y mantener al menos parte de los olivos tradicionales de la variedad Arauco, que producen un aceite de calidad muy superior, pero con rendimientos muy bajos y que, en muchos casos, se encuentran en pequeñas explotaciones».

«El olivo siempre ha sido una actividad agrícola y agroindustrial muy importante para Mendoza, que ha acompañado a la industria vinícola», añadió. «Desde este punto de vista, es hora de ponerse al nivel [de la industria vinícola]».

Baroni señaló que la nueva indicación geográfica «es una oportunidad para acompañar los esfuerzos que están realizando diversos empresarios locales para destacar la calidad de los aceites locales en diversos concursos internacionales».

Según la normativa argentina, al aceite de oliva de Mendoza se le concedió la IGP porque las aceitunas cultivadas en la provincia dotan a los aceites de cualidades o características específicas que no se encuentran en los aceites de oliva producidos en otras partes de Argentina.

El Ministerio de Agricultura describe el perfil sensorial del aceite de oliva virgen extra con IGP de Mendoza como «afrutado, con otros atributos positivos como el amargor y el picante de intensidad media-alta; y sin defectos. Con cuerpo, pesado y denso en boca. En nariz, destaca por un ligero aroma afrutado y la ausencia de defectos».

«Las características de los aceites de Mendoza varían según la composición varietal», explicó a Olive Oil Times Mónica Mirábile, profesora de ciencias agrícolas e investigadora de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), en Mendoza. «En general, son aceites intensos, en los que prevalecen el amargor y el picante. Son afrutados, y destacan la hoja de olivo y el tomate».

La cata del panel de la UNCuyo desempeñó un papel fundamental en el análisis de la singularidad de la nueva IGP. Mirábile señaló que el aceite de oliva virgen extra local tiene un alto contenido en ácido oleico debido a «la latitud de cultivo y al clima mediterráneo».

Añadió que aproximadamente el 30 % de los olivares de Mendoza están compuestos por la variedad Arbequina, mientras que el 20 % está dedicado a la Arauco.

«No obstante, también contamos con la presencia de otras variedades como Frantoio, Farga, Coratina, Picual, Koroneiki y Changlot», señaló Mirábile.

Como resultado, las mezclas locales incluyen estas dos variedades en su mayor parte. Los aceites de oliva virgen extra resultantes presentan atributos físico-químicos y sensoriales que dependen en gran medida de la proporción de las variedades utilizadas.

«En las mezclas con Arbequina predominan las notas afrutadas de plátano, manzana y frutos secos; son menos amargas y picantes. Armoniosas», señaló Mirábile.

Cuando las aceitunas de Arauco son mayoritarias, las mezclas tienden a presentar «notas herbáceas, de hojas y vegetales», con un toque más amargo y picante.

Mirábile añadió que las mezclas con Arauco «tienen un mayor porcentaje de ácido oleico, cercano al 70 %, un valor muy bueno».

«Por otro lado, hay una buena cantidad de compuestos fenólicos que, al ser antioxidantes, aumentan la vida útil del aceite de oliva y son beneficiosos para la salud humana», afirmó.

Los contenidos previstos de la nueva IGP incluyen un 60 % o más de ácido oleico, una acidez total inferior al 0,6 %, más de 100 partes por millón de polifenoles y menos del 12 % de peróxidos.

La importancia del aceite de oliva en la economía agroalimentaria argentina no ha dejado de crecer. Según los datos más recientes de Juan Vilar Consultores Estratégicos, es el decimotercer país del mundo en superficie dedicada al cultivo del olivo.

También es el undécimo mayor productor de aceite de oliva, del cual el 65 % es aceite de oliva virgen o virgen extra.

Si bien el aceite de oliva virgen extra de Mendoza es la primera IGP del país, las autoridades creen que esto podría ser solo el comienzo del reconocimiento del trabajo de los agricultores y de la revalorización de las producciones locales de calidad.

«Espero que eso suceda y que [el anuncio de la IGP] anime a otras provincias y otras regiones de Argentina a hacer lo mismo», concluyó Baroni. «Creo que muchos lugares reúnen las condiciones adecuadas, como San Juan o los olivos de la Patagonia».