Un estudio revela que la aplicación de grava triturada en los terrenos de cultivo reduce el CO₂ atmosférico
Se podrían absorber hasta dos mil millones de toneladas de CO₂ al año añadiendo roca triturada a las tierras de cultivo. Los países podrían recurrir a esta técnica para cumplir sus objetivos climáticos.
Un nuevo estudio publicado en Nature sugiere que la dispersión a gran escala de rocas finamente trituradas en tierras de cultivo puede actuar como un sumidero de dióxido de carbono y reducir significativamente la cantidad de CO₂ en la atmósfera.
La técnica se conoce como «meteorización mejorada de las rocas» y los investigadores calculan que, si se aplica correctamente, tiene la capacidad de capturar hasta dos mil millones de toneladas de CO₂ de la atmósfera terrestre cada año.
Véase también: Cambio climáticoLa cantidad de CO₂ eliminada contrarresta las emisiones anuales combinadas de los sectores de la aviación y el transporte marítimo a nivel mundial, o casi la mitad de las emisiones anuales de gases de efecto invernadero de Europa.
La meteorización de rocas puede ayudar a los países a cumplir los objetivos del Acuerdo de París y a limitar el calentamiento global a menos de 2 ºC (3,6 ºF) por encima de los niveles preindustriales, señalaron los investigadores.
El método propuesto requiere triturar finamente roca volcánica de basalto y otros materiales procedentes de la industria minera y de la construcción, y esparcir las rocas trituradas sobre cultivos herbáceos y perennes.
Debido a su composición química mineral, el polvo de roca actúa como un secuestrador de CO₂, absorbiendo el gas de la atmósfera. El dióxido de carbono almacenado se convierte gradualmente en carbono inorgánico disuelto y se elimina a través de las aguas de drenaje.
El estudio determinó que los mayores emisores mundiales de gases de efecto invernadero también son los que tienen mayor capacidad para reducir el CO₂ atmosférico mediante la aplicación de este método, debido a sus extensas tierras agrícolas.
«Se necesitan urgentemente estrategias de reducción de dióxido de carbono que puedan ampliarse y sean compatibles con los usos actuales del suelo para combatir el cambio climático, junto con recortes profundos y sostenidos de las emisiones», afirmó David Beerling, profesor de la Universidad de Sheffield en el Reino Unido y autor principal del estudio.
«Esparcir polvo de roca en las tierras agrícolas es un enfoque sencillo y práctico para la reducción de CO₂, con el potencial de mejorar la salud del suelo y la producción de alimentos», añadió. «Nuestros análisis revelan que las grandes naciones emisoras —China, Estados Unidos e India— tienen el mayor potencial para hacerlo, lo que subraya su necesidad de estar a la altura del desafío».
En Europa, la meteorización de las rocas sería más eficaz en España y Francia, lo que ofrecería la posibilidad de compensar sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 40 %.
El coste que supone lograr una reducción de 2 000 millones de toneladas de dióxido de carbono atmosférico para 2050 oscila entre 80 y 190 dólares por tonelada de CO2 para los grandes emisores, dependiendo de los costes de mano de obra, combustible y electricidad de cada país.
Los agricultores que desean añadir caliza agrícola a sus campos para reducir la acidificación del suelo son potenciales aplicadores de la meteorización de rocas, y la infraestructura logística existente permite una rápida aplicación del método.
«La práctica de esparcir roca triturada para mejorar el pH del suelo es habitual en muchas regiones agrícolas de todo el mundo», afirmó el investigador Steven Banwart. «Ya existen la tecnología y la infraestructura necesarias para adaptar estas prácticas al uso de polvo de roca basáltica. Esto ofrece una transición potencialmente rápida en las prácticas agrícolas para ayudar a capturar CO₂ a gran escala».
El estudio también especificó que es necesaria la creación de marcos normativos e incentivos para que el método tenga éxito e instó a los gobiernos a crear inventarios de materiales rocosos adecuados.