La batalla por la DOP de Kalamata

Aunque las aceitunas de la variedad Kalamata son muy conocidas, la DOP que ostentan es motivo de controversia entre los productores griegos.

La denominación de origen protegida (DOP) que ostentan las aceitunas de la variedad Kalamata se concede exclusivamente a las aceitunas producidas en Mesenia, en el sur del Peloponeso, y es sinónimo de su superioridad y alta calidad. Y aunque la etiqueta DOP aporta un valor añadido a los productores de Mesenia, impide que los productores de otras regiones de Grecia saquen partido de esta variedad específica, lo que genera un punto de controversia.

El enfrentamiento se ha intensificado, y la Unión de Normalizadores y Exportadores de Aceitunas Comestibles de Grecia (PEMETE) ha solicitado al Ministerio de Agricultura que elimine oficialmente la etiqueta DOP de las aceitunas de Kalamata. Se argumenta que no ha beneficiado a los productores de Mesenia como se esperaba y que, de eliminarse, la economía nacional se beneficiaría más gracias al aumento de las cantidades de aceitunas con la etiqueta «Kalamata» que se exportan.

Los productores locales de aceitunas de Mesenia, por su parte, han rechazado la idea, argumentando que una denominación de origen protegida (DOP) es, por definición, específica de una zona y que las condiciones microclimáticas especiales que predominan en la región y el tratamiento que dan a los árboles les permiten producir aceitunas de mejor calidad. Es más, el alcalde de la ciudad de Kalamata ha enviado una carta de protesta al primer ministro y al ministro de Agricultura, instándoles a rechazar la petición de PEMETE y a mantener la denominación de origen protegida (DOP) de las aceitunas de Kalamata. Obviamente, hay mucho en juego para ambas partes y no se espera que la polémica termine pronto.

Toda la situación es claramente una cuestión de marketing y promoción: abordar los mercados con productos locales de calidad, de producción limitada y precios de consumo más elevados, o bien utilizar productos de producción masiva que cuestan menos. La reflexión anterior centra la atención en los productores, pero los consumidores también deberían formar parte de la ecuación y las decisiones deberían tomarse en función de lo que sea bueno para ambos.