El cultivo del olivo florece en el estado desértico de la India
Gideon Peleg es el responsable técnico israelí que supervisa el cultivo del olivo en Rajastán. Se espera que la primera cosecha comercial de la empresa conjunta indo-israelí tenga lugar este año.

El proyecto de cultivo de olivos
puesto en marcha hace tres años en Rajastán, el estado desértico de la India, ha alcanzado ya la fase de floración. Este proyecto piloto, dotado con 3 millones de dólares, comenzó con la plantación de unos 112 000 plantones procedentes de Israel en una superficie de 182 hectáreas al norte de Rajastán. El director del proyecto, Surinder Singh Shekhawat, informa de que cuatro explotaciones situadas en zonas desérticas han mostrado signos positivos de floración y que la cosecha de aceitunas no tardará en llegar.
El proyecto, a cargo de Rajasthan Olive Cultivation Ltd., se inspiró en el exitoso cultivo de aceitunas en las regiones desérticas de Israel con la ayuda de la tecnología. Rajastán tiene un clima similar al de Israel, con olas de frío y una temperatura mínima que es esencial para el cultivo de aceitunas. Las aceitunas pueden crecer en regiones desérticas con escasez de agua debido a su bajo consumo hídrico.

El proyecto de la empresa conjunta indo-israelí avanza según lo previsto, y se espera la primera cosecha semicomercial este año. El proyecto ha recibido tecnología avanzada de sensores y riego por goteo de Israel como parte de la empresa conjunta. Esta tecnología ayuda a medir con precisión la cantidad de agua, nutrientes y fertilizantes que las plantas necesitan para una cosecha saludable, al tiempo que se ahorra agua y otros recursos.
Gideon Peleg es el experto israelí que ejerce de director técnico. Peleg también ha estado asesorando a un olivarero y productor de aceite de oliva en Nepal, introduciendo un sistema de riego por goteo individual controlado por tensiómetro para permitir, por primera vez, una producción rentable de aceite de oliva en las altas llanuras del Himalaya.
El Gobierno indio está siguiendo de cerca el proyecto de Rajastán y, una vez que la prueba piloto sea un éxito, hay planes para replicarlo. La tecnología se proporcionará a los agricultores locales a precios subvencionados y se les formará para que la utilicen de manera eficaz. Otros estados del norte de la India también observan con interés el progreso de la prueba piloto. Algunos expertos en la India opinan que el país podría convertirse en un importante centro de producción de aceite de oliva en el futuro y competir con la región mediterránea produciendo aceitunas y aceite de oliva a un coste competitivo.

El bajo coste de la mano de obra agrícola en la India podría resultar ser su ventaja competitiva, teniendo en cuenta que la recolección y la poda de aceitunas son tareas que requieren mucha mano de obra. Además, la India cuenta con importantes extensiones de tierra cultivable que actualmente están infrautilizadas, a diferencia de los países europeos. Esto podría ayudar a producir aceite de oliva a un coste competitivo para la exportación y también a ampliar el mercado interno con precios asequibles.
Al proyecto piloto de Rajastán le quedan aún dos años, y a partir de entonces el verdadero reto será superar todos los obstáculos y lograr una producción masiva exitosa de aceitunas y aceite de oliva en la India. Si todo sale según lo previsto, la India podría convertirse en un nuevo proveedor de aceite de oliva para el mundo.