Apulia establece un protocolo para la sustitución de los árboles afectados por la Xylella
La Región de Apulia, el Ministerio de Políticas Agrícolas y el Ministerio de Patrimonio Cultural han firmado un acuerdo para simplificar los trámites de replantación de olivos en las zonas afectadas por la Xylella.
La Región de Apulia, el Ministerio de Políticas Agrícolas y el Ministerio de Patrimonio Cultural han firmado un protocolo de acuerdo que permite a los agricultores replantar olivos en las zonas afectadas por la Xylella fastidiosa (Xf) sujetas a restricciones paisajísticas, sin necesidad de autorización previa de las comisiones de paisaje ni del Superintendente de Patrimonio Cultural.
La medida reduce las cargas burocráticas para quienes desean restaurar los olivares dañados. No obstante, los agricultores están obligados a sustituir los árboles arrancados por «únicamente variedades de olivo resistentes, como Leccino o Fs-17, u otras variedades de olivo que puedan resultar resistentes o tolerantes» a la Xf. La Región de Apulia se encarga de la supervisión y de mantener informados a los ministerios.
Los agricultores deben solicitar una autorización paisajística únicamente si las intervenciones de replantación corren el riesgo de socavar la conservación de los bienes territoriales e históricos que caracterizan el paisaje rural de la zona, como muros de piedra seca, lamie (casas antiguas típicas), specchie (megalitos), trulli (cabañas tradicionales), cisternas, pozos, etc.
El acuerdo ya había sido descrito previamente por la ministra de Agricultura, Teresa Bellanova. «Elaboramos un protocolo de acuerdo para simplificar y desbloquear la replantación de olivos», afirmó durante una reunión con algunas asociaciones de olivicultores en Leverano (Lecce).
Sin embargo, la medida no ha sido bien recibida por todos los olivicultores de Apulia, algunos de los cuales se oponen a la replantación obligatoria de olivos y han pedido a las instituciones que dejen abierta la posibilidad de cultivar otros cultivos mediterráneos, como higueras y almendros, para evitar el restablecimiento del monocultivo y favorecer la biodiversidad
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