La COP30 concluye sin un plan para la eliminación gradual de los combustibles fósiles, mientras se acentúa la división mundial
La COP30 concluyó en la Amazonía brasileña sin que se alcanzara un compromiso para eliminar progresivamente los combustibles fósiles, lo que puso de manifiesto una brecha mundial cada vez mayor, ya que más de 80 países presionaron a favor de una hoja de ruta que los países productores de petróleo rechazaron rotundamente.
La COP30, una de las cumbres climáticas de las Naciones Unidas más polémicas de los últimos años, se celebró en Belém, en la selva amazónica de Brasil.
Asistieron delegaciones de 194 países, pero destacó la ausencia de Estados Unidos por primera vez en tres décadas de reuniones de la COP.
Los negociadores acordaron impulsar la financiación climática y acelerar la aplicación del Acuerdo de París para limitar el calentamiento global. Sin embargo, una vez más, la disputa central giró en torno a la reducción de la dependencia de los combustibles fósiles, como el carbón, el petróleo y el gas natural.
Una coalición de más de 80 países, entre los que se encontraban los Estados miembros de la UE y Colombia, presionó para que se incluyera en el acuerdo final una hoja de ruta clara para abandonar los combustibles fósiles. Más de 80 países, liderados por Arabia Saudí, país productor de petróleo, se opusieron firmemente a la medida.
Como resultado, el texto final de la COP30 no contenía ninguna referencia explícita a la eliminación total de los combustibles fósiles.
«[La COP30 puso de manifiesto] un conflicto cada vez más enconado en el seno de la política climática mundial: entre quienes aceptan el hecho científico de que, para hacer frente al cambio climático, el mundo debe dejar de depender de los combustibles fósiles en las próximas décadas; y aquellos que se resisten activamente a ello en defensa de sus intereses energéticos a corto plazo», afirmó Michael Jacobs, profesor de economía política en la Universidad de Sheffield.
En los 30 años de historia de las conferencias climáticas de la ONU, solo ha aparecido una vez una referencia específica a la transición para abandonar los combustibles fósiles: en los documentos de la COP28 aprobados en 2023. En la COP29 no se alcanzó ningún consenso sobre la eliminación gradual, y el estancamiento persistió en Belém.
Tras días de negociaciones, los participantes en la COP30 acordaron establecer un «acelerador de la implementación global», un mecanismo de alto nivel para acelerar la acción climática de cara a la COP31 del próximo año.
«El Acelerador dará prioridad a las acciones con mayor potencial de ampliación y rapidez en la lucha contra el cambio climático, incluida la reducción de metano y la eliminación de carbono mediante soluciones basadas en la naturaleza», afirmó la presidencia brasileña de la COP30.
El mecanismo también ayudará a los países a refurzar sus planes nacionales de acción climática, o NDC, para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
La presidencia también anunció planes para desarrollar dos hojas de ruta principales: una para lograr una «transición justa» hacia una economía libre de combustibles fósiles, y otra para revertir la deforestación.
«Las hojas de ruta sorpresa fueron un intento de la presidencia brasileña de centrar a todo el mundo en el camino a seguir», afirmó Peter Liese, del Partido Popular Europeo.
Miles de manifestantes, entre los que se encontraban activistas climáticos, comunidades indígenas, ciclistas, frailes y organizaciones feministas, marcharon por Belém exigiendo medidas climáticas más decisivas.
Conocida como «La Gran Marcha Popular», fue la primera protesta climática pública en una cumbre de la ONU desde 2021. Las tres COP anteriores se celebraron en países donde las manifestaciones públicas están prohibidas: Egipto, los Emiratos Árabes Unidos y Azerbaiyán.
La reunión de este año también contó con la mayor delegación indígena en la historia de la COP, con más de 3000 representantes presentes.
«Los pueblos indígenas quieren participar, no solo estar presentes», afirmó Sônia Guajajara, ministra de Pueblos Indígenas de Brasil. «Hasta ahora, las inversiones impulsadas por las decisiones de la COP no han dado resultados: el objetivo de 1,5 °C se está alejando de nuestro alcance».
Según una evaluación preliminar de las Naciones Unidas, las emisiones globales de gases de efecto invernadero podrían reducirse en un 12 % para 2035. Aun así, el objetivo de limitar el calentamiento a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales sigue siendo incierto. El análisis completo está disponible en el Informe de síntesis de las NDC de 2025.
La COP31 ya está lista para abrir nuevos caminos: la cumbre de 2026 se celebrará en Turquía en noviembre y estará presidida por Australia, una combinación interregional inusual en la historia de las negociaciones sobre el clima.