Gherib Brahim gana la «Maratón de los Olivos»
El espíritu del maratón quedó perfectamente reflejado en la imagen del corredor francés Gilles Dofosse, que cruzó la línea de meta llevando una rama de olivo en flor. El público estalló en vítores y aplausos ante el gesto de Gilles y el símbolo de paz.
Corredores de todo el mundo se dieron cita en Sfax el 11 de diciembre para participar en la Maratón Internacional de los Olivos. Un innovador evento deportivo 100 % «ecológico» que tuvo lugar en esta ciudad tunecina, más conocida por su producción de aceite de oliva que por el atletismo.
La quinta edición del maratón atrajo a corredores del Reino Unido, Francia, Alemania, Hungría, Etiopía, Marruecos y de toda Túnez. Los atletas de élite compitieron por medallas y premios en metálico. Muchos de los corredores simplemente se sintieron atraídos por la experiencia de correr a través de 600 hectáreas de olivares tunecinos y explorar la histórica ciudad de Sfax.
Una fiesta previa a la maratón celebrada el 10 de diciembre a las afueras de la medina histórica de Sfax brindó a los corredores la oportunidad de lucir algunos de sus pasos de baile más elegantes. Los atletas bailaron al son de la música tradicional tunecina interpretada por una orquesta en directo. Mientras el sol se ponía sobre la medina, los corredores, vestidos con sefsaris y jebbas (trajes tradicionales de Sfax), bailaron el Congo en Bab Diwan.
El espíritu del maratón quedó perfectamente reflejado por el corredor francés Dofosse Gilles, que cruzó la línea de meta llevando una rama de olivo en flor. La multitud estalló en vítores y aplausos ante el gesto de Gilles y el símbolo de paz.
El ganador de la medalla de oro en la maratón masculina fue el marroquí Gherib Brahim. La plata fue para el etíope Desalgen Mengiste Segn y el corredor tunecino Mejri Amin (de Nabeul) ganó la medalla de bronce.
En la carrera femenina, el oro fue para la etíope Estegnet Mola Zegey. La etíope Asnakech Abeje Regassa ganó la medalla de plata. El bronce fue para una húngara muy sorprendida, Edit Kiss. Kiss había participado únicamente por la experiencia y no esperaba estar entre las ganadoras.
La estrella del día fue el vivaz tunecino Mohamed Kazdaghli, de 82 años. Compitió en la carrera de 10 km y animó la jornada con su alegría de vivir y sus payasadas.
Un dron sobrevolaba las 600 hectáreas de olivares que rodean el antiguo palacio de Habib Bourghiba (primer presidente de Túnez), captando el esfuerzo de unos 400 corredores y el espíritu del evento. Los corredores con menos resistencia que la requerida para la distancia completa de la maratón (42,195 km) pudieron participar en una media maratón, una carrera de 10 km o una de 5 km.
Durante los últimos cinco años, el organizador de la maratón, Naamen Bouhamed, se ha propuesto transformar Sfax en un centro internacional de turismo deportivo. Bouhamed aspira a convertir la Maratón de los Olivos en un evento deportivo de talla mundial a la altura de los de Londres y Nueva York.
Bouhamed ha trabajado sin descanso para atraer a corredores. Sus esfuerzos han dado como resultado el desarrollo de un recorrido más rápido para los atletas y la obtención de una certificación reconocida internacionalmente para el evento. La visión de Bouhamed es una maratón a gran escala que abarque la historia y la cultura de Sfax. Su último reto es superar la burocracia y facilitar la obtención de visados para los participantes internacionales.

Tres de los participantes ganaron sus plazas de salida en un sorteo. Uno de los ganadores, Will Wall, de Londres, bromeó diciendo que correr la maratón de Sfax era una forma estupenda de escapar de su mujer y sus dos hijos menores de tres años. Era la primera vez que Will visitaba Túnez y desoyó el consejo de Gran Bretaña de no viajar a Túnez por motivos de seguridad.
El entusiasmo y el esfuerzo del presidente del evento, Bouhamed, eran palpables. Los voluntarios trabajaron para garantizar el buen desarrollo del evento, que atendió excepcionalmente bien a sus visitantes internacionales.
Sfax ha brillado como Capital de la Cultura Árabe de Túnez en 2016 y ha celebrado este año su primer festival internacional del aceite de oliva
. Sfax parece destinada a convertirse en un destino internacional para maratones y a hacer realidad el sueño de Bouhamed de convertirse en un punto de referencia para el turismo deportivo. Túnez ha experimentado un descenso en el turismo desde que los mortíferos atentados terroristas
azotaron el país en 2015.