Las visitas guiadas sobre el aceite de oliva: de la finca a la botella
A través de las ramas de los olivos, que se doblan bajo el peso de sus frutos, quienes visitan España, Italia y Croacia pueden vivir de cerca la cosecha que ha mantenido a estas naciones vivas y prósperas durante generaciones.
Las rutas gastronómicas son un negocio en auge, ya que la gente quiere saber cómo llega lo que come de la finca al plato o, en este caso, a la botella. Como parte de este sector en crecimiento, varios operadores han centrado su actividad en una sola variedad de aceite de oliva para explorar mejor la historia y la importancia de este antiguo alimento para la cultura local.
Las aceitunas y el aceite que se extrae de ellas han desempeñado un papel fundamental en la vida de los pueblos del Mediterráneo durante siglos. Hoy en día, ya sea en España, Italia o Croacia, los visitantes pueden pasear por los olivares, aprender sobre el proceso de extracción del aceite y, lo más importante, degustar el producto final. Aunque los tours se ofrecen durante todo el año, la mejor época para participar es desde finales de otoño hasta principios de invierno, durante la temporada de la molturación.
Aunque los aceites etiquetados como españoles pueden ser una opción menos habitual en los estantes estadounidenses, la mayor parte del aceite de oliva que se vende en el mercado mundial procede de España. Desde que los fenicios y los griegos trajeron por primera vez algunos olivos a la península ibérica, los españoles han atesorado el aceite de oliva.

Los guías de Olive Oil Tour en Granada, España, conducen a los participantes entre olivos cargados de aceitunas a las afueras de un pueblo andaluz y les muestran una almazara del siglo XV donde aprenden sobre las técnicas tradicionales de elaboración del aceite que se practicaban allí. La visita concluye con una cata de aceite de oliva y un debate sobre cómo incorporar el aceite a todo tipo de alimentos, tanto dulces como salados.
El aceite de oliva ha sido un elemento básico de la cocina italiana desde la Antigua Roma, cuando el imperio descubrió este «oro líquido» durante sus incursiones en tierras extranjeras. Los olivares florecieron por toda la que hoy es Italia hasta los siglos XVI y XVII, cuando diversas batallas y guerras provocaron tal caos en la región que los únicos productores que quedaron se refugiaron en la Toscana.

Hoy en día, en esta región central de Italia, la agencia de tours gastronómicos y enológicos de lujo Le Baccanti muestra a los visitantes lo más destacado de la industria del aceite de oliva en un pequeño pueblo entre Florencia y Siena. Al aprender sobre las diferencias entre los procesos de extracción tradicionales y modernos, así como lo que buscan los catadores de aceite en una buena muestra, los participantes en el tour pueden marcharse habiendo aprendido sobre la importancia que este alimento tiene para la región.
Hay quien considera que el aceite de oliva croata se encuentra entre los mejores del mundo. El Šoltansko maslinovo ulje, aceite producido en la isla de Šolta, frente a la costa central de Dalmacia, ha recibido incluso la Denominación de Origen Protegida y la Indicación Geográfica Protegida oficiales, sumándose así a productos como el champán y el queso Roquefort.

Los aficionados al aceite de oliva pueden hacer una excursión de un día a Šolta para visitar Olynthia Natura. Allí podrán tocar olivos de más de 1000 años, ejemplares de algunos de los árboles cultivados más antiguos del mundo. Tras recorrer los olivares, los participantes se dirigen al molino, donde guías de la familia Kastelanac imparten una clase titulada «Cata como un profesional», en la que comparten los conocimientos adquiridos a lo largo de cuatro generaciones de productores de aceite de oliva.
Mientras pasean entre las ramas de los olivos, que se doblan bajo el peso de sus frutos, los visitantes de estos tres países pueden experimentar el antiguo proceso de la recolección y el procesamiento de la aceituna que ha mantenido a estas naciones vivas y sanas durante generaciones.