La olivilla

El descubrimiento de una nueva especie botánica durante un estudio de investigación realizado en Andalucía atestigua que, aunque los olivares han perdido gran parte de su biodiversidad en las últimas décadas, siguen siendo una base sólida de flora y fauna que los convierte en una plataforma ideal para recuperarse bio­di­ver­sity, un valor añadido de la producción de oliva y aceite de oliva.

Los hallazgos fueron parte del Proyecto LIFE de Olive Alive, una iniciativa coordinada por SEO/​BirdLife y realizado por la Universidad de Jaén y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC) a través de los olivares 40 en ubicaciones andaluzas 20.

El estudio, cuyos resultados se dieron a conocer este mes, fue concebido para cuantificar la diversidad como base para futuras evaluaciones del impacto de las acciones implementadas para recuperar la biodiversidad. Demostró que la biodiversidad puede ser una buena inversión que puede contribuir a una mayor rentabilidad en el cultivo del olivo y la producción de aceite y, por lo tanto, debe considerarse al desarrollar nuevas políticas y prácticas agrícolas.

Linaria qartobensis fue la especie botánica descubierta en un olivar en Córdoba. Muestra rasgos diferentes que otros Linaria species, como la forma, el color y las semillas, y ahora se ha incluido en los registros españoles y mundiales. A través del estudio, se registraron un total de especies herbáceas 549 y especies leñosas 137.

Arboleda en la olivilla

En el lado animal, se identificaron especies de aves 165 de géneros 199 durante el estudio. Los olivares sirven como hábitat para la anidación, la hibernación o el tránsito durante la migración. Veintiséis de las especies tenían algún tipo de estado amenazado, incluidas dos en peligro de extinción: alzacola roja y great bus­tard (Otis tarda.) Ciento diecinueve insectos polinizadores y especies de hormigas 58 también se registraron, uno de los cuales parece ser una especie considerada extinta desde 1960, Aphaenogaster gemella.

Las cifras representan un promedio entre todos los olivares estudiados, ya que la biodiversidad no es homogénea en todos, variando según el manejo del suelo, la aplicación de prácticas agrícolas convencionales o biológicas, el tamaño de las parcelas y la complejidad del paisaje.

Los paisajes simples eran aquellos donde predominaban los olivos con una presencia limitada de otros cultivos; los paisajes de complejidad intermedia eran aquellos en los que los olivos se entrelazan con otros cultivos y otros elementos vegetativos; y los paisajes complejos eran lugares donde los olivares no eran necesariamente dominantes, coexistiendo con una gran variedad de otros elementos vegetales.


For Spain’s ‘La Olivilla,’ Winning Top Award, Restoring Nature Go Hand in Hand

Hace apenas cinco años, un grupo de agricultores vecinos en la Sierra de Cazorla, España, decidió trabajar juntos y producir aceite de oliva de alta calidad con respeto por el medio ambiente. El mes pasado, su Dehesa de la Sabina ganó el premio más importante de la industria.


Los olivares fueron muestreados e indexados en términos de su extensión, métodos de cultivo, diversidad funcional, heterogeneidad, relación con el paisaje y valor para la conservación. Se creó una lista de especies, géneros y familias de cada grupo de organismos utilizados como indicadores de biodiversidad para cada bosque muestreado y también se prepararon mapas que delinean los usos de cada territorio. La muestra global representaba un poco menos de 10,000 hectáreas de una superficie total de olivar de 1.5 millones de hectáreas en Andalucía. Se obtuvieron muestras desde abril 2016 hasta mayo 2017.

La pérdida de biodiversidad en España comenzó a finales de 1980 cuando se adoptaron las prácticas agrícolas de producción en masa debido a la incorporación del país a la Política Agraria Común de la Unión Europea. Este cultivo simplificado eliminó todos los elementos no estrictamente relacionados con los olivos, una destrucción lograda principalmente con pesticidas y herbicidas. Esto no solo contribuyó a una pérdida significativa de biodiversidad, sino que con el tiempo llevó a exponer los cultivos a patógenos en evolución.

La biodiversidad contribuye a la fertilidad del suelo y al control de la erosión, las plagas y las enfermedades. Olive Alive busca reintroducir la biodiversidad en los olivares para aumentar su rentabilidad mediante el diseño de modelos de cultivo que ayuden a mejorar la calidad de los aceites de oliva y sean compatibles con la preservación de los ecosistemas.

Algunas acciones propuestas para este fin incluyen el manejo de cubiertas herbáceas y la restauración de zonas improductivas mediante la plantación de árboles, arbustos y hierbas específicos, junto con la creación de elementos funcionales para albergar animales favorables a la biodiversidad.

A principios de este 2018, SEO / BirdLife comenzó su participación en un proyecto colaborativo de dos años que estudiará las cubiertas herbáceas de especies nativas en los olivares, en un intento de transferir conocimiento sobre prácticas sostenibles a través de ensayos demostrativos en los bosques, también consolidando la agronomía. herramientas para el manejo del suelo que pueden ayudar a controlar la erosión, mantener la fertilidad y preservar la biodiversidad.




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