El llamamiento del ministro de Agricultura pone de manifiesto la agitación que vive el sector del aceite de oliva en España
La crisis del mercado internacional, las secuelas de la COVID-19 y los aranceles estadounidenses sobre las importaciones sacuden al mayor productor mundial de aceite de oliva.
A través de su Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, España ha solicitado formalmente a la Unión Europea que vuelva a intervenir para combatir los bajos precios en el mercado del aceite de oliva.
En una carta firmada por el ministro Luis Planas, Madrid ha destacado lo beneficiosas que han sido para el sector las anteriores licitaciones de la UE para el almacenamiento privado.
La carta, enviada al comisario europeo de Agricultura, Janusz Wojciechowski, llega tras la reciente solicitud española de que el aceite de oliva se incluya en el Reglamento de la Organización Común de Mercados (OCM).
El objetivo del Ministerio español es que la UE considere el aceite de oliva dentro de un marco regulador de medidas y procedimientos de mercado que permita al sector europeo del aceite de oliva ser más resiliente, un marco ya adoptado por la UE para otras producciones agrícolas.
En su carta, y en relación con la situación específica de España, Planas subrayó que los precios persistentemente bajos del aceite de oliva, junto con las restricciones por la COVID-19 que han afectado al turismo y a canales de venta como restaurantes y bares, han sometido al sector del aceite de oliva a una fuerte presión.
Además, escribió Planas, las consecuencias de los aranceles comerciales de EE. UU. están empezando a hacerse notar. Teniendo en cuenta la próxima campaña de aceite de oliva, prometedora en términos de volumen, Madrid destacó la importancia de una rápida actuación europea en el mercado del aceite de oliva.
En su carta, Planas señaló que las anteriores licitaciones de almacenamiento privado concedieron a los productores europeos la posibilidad de retirar del mercado 213 445 toneladas de aceite de oliva durante cuatro meses —un periodo durante el cual cada tonelada retenida fue subvencionada con 0,83 € (0,91 $) al día.
Gracias al efecto estabilizador de las licitaciones en el mercado, escribió Planas, se defendieron los precios del aceite de oliva y los datos de febrero al respecto demostraron el potencial de la iniciativa.
Sin embargo, hace apenas unas semanas, Planas calificó la caída de los precios en el mercado de «anormal e injusta» y anticipó que solicitaría nuevas medidas para estabilizar los precios, de modo que «como mínimo, cubran los costes de producción».
La carta de Planas fue bien recibida por las organizaciones españolas de agricultores y productores. Cristóbal Cano, presidente de la UPA de Jaén, afirmó que la carta va en la dirección correcta y subrayó la importancia de la estabilización de los precios para el mercado del aceite de oliva, así como para otros sectores agrícolas afectados por la agitación del mercado tras la pandemia.
Cano señaló también que se debe prestar especial atención a los agricultores tradicionales de aceite de oliva, que son los más afectados por la caída del precio en origen.
Juan Luis Ávila, secretario general de COAG Jaén, hizo comentarios similares y señaló
que el sindicato de agricultores ya había solicitado una prórroga de las licitaciones de almacenamiento privado durante al menos otros seis meses. «Este es el camino a seguir», añadió Ávila, «porque el sector del aceite de oliva necesita medidas concretas».