La quema de madera para obtener energía pone en peligro los bosques europeos

En Europa, la madera se considera una fuente de energía renovable y neutra en carbono. Sin embargo, se están talando grandes extensiones de bosque para satisfacer la demanda de madera.

En un intento por reducir la dependencia de los combustibles fósiles, la Unión Europea lleva más de una década subvencionando la quema de madera para la producción de energía.

Como resultado, la madera en todas sus formas —como troncos, residuos forestales, residuos agrícolas y pellets de madera— se ha convertido en la fuente de energía más habitual en Europa.

Por primera vez, una institución de la UE ha reconocido que quemar árboles podría no ser la mejor forma de abandonar los combustibles fósiles y frenar el cambio climático galopante.– Alex Mason, responsable de política climática y energética de la UE, WWF

Sin embargo, grandes extensiones de bosques europeos están empezando a desaparecer para satisfacer la creciente demanda de madera en todo el continente. La crisis energética provocada por la guerra en Ucrania ha agravado aún más el problema de la tala indiscriminada de los bosques europeos.

En Finlandia y Estonia, los bosques, que antes se consideraban elementos clave en la lucha por reducir los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera, ahora se consideran emisores de carbono debido a la tala extensiva.

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«La gente compra pellets de madera pensando que son la opción sostenible, pero, en realidad, están impulsando la destrucción de los últimos bosques salvajes de Europa», afirmó David Gehl, de la Agencia de Investigación Medioambiental, una organización de defensa con sede en Washington.

En Rumanía, el *New York Times* siguió el rastro de un cargamento de árboles talados en un bosque de gran importancia ecológica hasta una planta de procesamiento de madera que tritura los árboles para convertirlos en serrín y fabricar pellets. Según el periódico estadounidense, la planta recibió cientos de envíos de árboles procedentes de bosques protegidos solo durante el último año.

La demanda de madera en Europa también ha cruzado el océano Atlántico, impulsando una industria en auge con efectos devastadores sobre los bosques de las zonas rurales del sureste de Estados Unidos.

Además, un estudio realizado por la UE el año pasado reveló que la quema de madera para obtener energía causa más contaminación que obtener la misma cantidad de energía a partir de combustibles fósiles.

No obstante, la energía producida a partir de la madera se considera «neutra en carbono» en Europa, y los Estados miembros pueden utilizarla libremente para alcanzar sus objetivos de energía limpia en el marco del Acuerdo de París sobre el Clima.

El Parlamento Europeo votó a favor de poner fin a las subvenciones públicas para la «biomasa leñosa primaria», con el objetivo de reducir progresivamente la tala de árboles para la producción de energía. Por otro lado, el uso de residuos forestales y de madera como fuente de energía seguirá siendo subvencionable.

«Por primera vez, una institución de la UE ha reconocido que quemar árboles podría no ser la mejor forma de abandonar los combustibles fósiles y frenar el cambio climático galopante», afirmó Alex Mason, responsable de política climática y energética de la UE en el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).

El proyecto de ley debe negociarse con el Consejo de la Unión Europea y la Comisión Europea antes de convertirse en ley.

Sin embargo, varios países europeos, especialmente de Europa Central y del Norte, se oponen a la iniciativa de reducir progresivamente la quema de madera como fuente de energía, sobre todo mientras persista la incertidumbre sobre el suministro de petróleo y gas de Rusia a Europa.

«Necesitamos más energía renovable nacional y más autosuficiencia, no menos», afirmó Antti Kurvinen, ministro finlandés de Agricultura y Silvicultura. «Promoveré plenamente la energía forestal».